 Una luz nítida en un laberinto muy difícil Los clavadistas cubanos acaban de rendir una faena histórica en Fukuoka. Ahora hace falta dar otro salto... RAFAEL PEREZ VALDES Los clavadistas cubanos encontraron por primera vez hace tres años, en la ciudad australiana de Perth, "la llave escondida" que abre las puertas para entrar en una final mundialista.
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RICARDO LOPEZ HEVIA |
José Antonio Guerra. El santiaguero José Antonio Guerra, desde la plataforma de 10 metros (¡el equivalente a saltar como desde un cuarto piso!), fue específicamente el encargado de darle un viraje a la historia.
Ese desempeño, y otros que demostraron sus progresos, en alguna que otra de las escasas Copas del Mundo en que participó, abrieron una lógica expectativa con vistas a los Juegos Olímpicos de Sydney-2000. Entonces... ¡compitió pésimamente! No pudo ni siquiera incluirse entre los doce finalistas.
"Es mejor ni hablar de eso...", nos dijo ahora con deseos de revancha semanas antes de viajar hacia la ciudad japonesa de Fukuoka, donde el domingo concluyó el IX Campeonato Mundial de Natación, y del cual, ahora sí, guardará recuerdos más gratos...
¿Cuáles fueron los rayos de luz para los cubanos vistos en la llamada tierra del Sol Naciente?
Guerra, por ejemplo, pudo terminar en el cuarto lugar en 10 metros (su evento fuerte), resultó finalista en el trampolín de tres metros, finalista en la plataforma sincronizada de 10 m, casi finalista (un puesto por debajo) en el trampolín de tres metros, ambas en unión de Erick Fornaris, un joven de actuación reveladora.
Hay más... El propio Fornaris también se incluyó en la final de la plataforma (lugar doce). Ello redondeó un momento importantísimo. No olvide el lector, como señalamos al principio, que en Perth-98 un cubano encontró por primera vez "la llave escondida" que abre la puerta de los últimos doce.
¿Y AHORA? La verdad es que cuando vimos en la página web de la Federación Internacional de Natación (FINA) los resultados de las preliminares había un motivo para la alegría y otro que lo eclipsaba y llenaba de preocupación.
El primero: Fornaris (22 años) terminó esa fase en séptimo lugar (402,60 puntos). Y el segundo: Guerra (de igual edad) fue relegado al onceno puesto (389,88).
¿Otra vez el fantasma de Sydney?
¿Algún detalle psicológico por pulir para poder salir adelante en las grandes competencias dentro de una disciplina de tanta concentración?
La respuesta, convincente, llegó 24 horas después: Guerra fue el que tuvo la mejor semifinal (193,5). El total: 466,05.
Es importante recordar que los cubanos llegaron a Fukuoka con casi ninguna experiencia en las competencias sincronizadas, las cuales llevan relativamente poco tiempo de existencia.
No ocurre así, claro está, con este deporte. Se considera que surgió como una necesidad del hombre cuando se dio a la tarea de comenzar a conquistar los mares. En una pintura mural etrusca del siglo 250 A.N.E. se observa a un hombre saltando desde una roca dispuesto a entrar verticalmente en el agua.
Muchos años después... los saltos ornamentales viven ahora entre los cubanos el mejor momento de su historia. Ello seguro llevará a un cuidado aún mayor para estabilizar estos frutos e ir más lejos. La miel que deja estos desempeños debía propiciar la energía necesaria para dar otro salto hacia el perfeccionamiento.
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