Incertidumbre en Indonesia

ARNALDO MUSA

La incertidumbre aumentó aun más en Indonesia luego que el presidente indonesio, Abdurrahman Wahid, decretó en la noche del domingo la suspensión del Parlamento y la convocatoria a elecciones en el plazo de un año, horas antes del inicio de su proceso de destitución por el órgano legislativo.

Según varios analistas, Wahid utilizó la palabra "suspender" en lugar de "disolver" el Parlamento, porque solo una emergencia podía permitirle la disolución de la asamblea. El Presidente también aseguró haber suspendido el partido de oposición Golkar, mientras se aguarda una decisión de la Corte Suprema que, actualmente, analiza un pedido de disolución de esa formación.

REUTERS    

Wahid y Megawati.

Indonesia se debate desde la renuncia de Suharto, en mayo de 1998, en una lucha por el poder agravada por serios problemas económicos y conflictos separatistas, sectarios y étnicos en varias provincias, que amenazan con desintegrarla.

En este contexto estaba anunciado para el primero de agosto próximo una sesión especial de la Asamblea Consultiva del Pueblo para enjuiciar el desempeño de Wahid al frente del gobierno, en la cual se esperaba su destitución y el nombramiento de la vicepresidenta Megawati Sukarnoputri.

Sin embargo, como respuesta a las decisiones de Wahid, este cuerpo legislativo ha sido citado de urgencia para el lunes (hoy) por la mañana, con el fin de examinar la destitución del Presidente.

De acuerdo con la Constitución de Indonesia, el Presidente puede ser destituido por una mayoría simple de los miembros de la Asamblea Consultiva del Pueblo, integrada por los 500 miembros del Parlamento y 200 representantes de las provincias. Se da por seguro que la mayoría de esos 700 electores colegiados se pronunciarán contra Wahid.

El mandatario está en estos momentos acosado por políticos y militares, quienes esgrimen contra él acusaciones de corrupción, cuestión que se añaden a su incapacidad para iniciar la recuperación económica, detener la violencia separatista, religiosa y étnica, ni satisfacer a varias de las elites políticas de Jakarta.

El entorno de la Vicepresidenta se esfuerza por convencer de que no quiere llegar al poder por medios anticonstitucionales y de que pretende evitar la violencia. En caso de que decidiese dar el paso, Megawati dice contar con amplio apoyo de los partidos políticos y en el seno del ejército, y podría llevar a cabo una política abiertamente más nacionalista. Pero sigue siendo un enigma su capacidad de dirigir el archipiélago.

PACTOS VOLATILES

Una condición de los partidos islámicos fue apoyar en su momento la elección de Wahid, ya que muchos musulmanes rechazaban la posibilidad de elegir a una mujer como presidenta. Fue sintomático que esos partidos también recibieron el apoyo del hasta entonces gobernante Golkar, de Suharto, y que ahora este Golkar, junto al partido de Megawati, el Demócrata de Indonesia en Lucha, se unieran para promover las mociones de censura.

Los comicios de 1998 fueron ganados claramente por el Partido Demócrata de Indonesia en Lucha, pero el Parlamento decidió otorgar la presidencia a Wahid y la vicepresidencia a Mega, cuestión que dio origen a una oleada de protestas y violentos incidentes.

La delicada salud del Presidente otorgó un papel mucho más importante a la figura de la Vicepresidenta, quien es avalada por ser hija del padre de la independencia y primer presidente de Indonesia, Sukarno.

El Presidente asegura que su destitución podría provocar el desmembramiento de muchas regiones de Indonesia, debido a que, aunque no tiene mayoría parlamentaria, sí muchos partidarios de su partido Despertar Nacional, desprendimiento de otra agrupación también fundada por él, Nahdlatul Ulama (NU), con más de 30 millones de miembros solo en Sumatra, que también lo deben apoyar.

Para el secretario general del Partido Unido de Desarrollo, Hamzah Haz, y el actual líder del NU, Hasyem Muzadi, existen esfuerzos sistemáticos para destruir al país en muchos aspectos que podría involucrar a fuerzas extranjeras.

Muzadi afirmó que "Indonesia está realmente al borde de la destrucción y solo Dios podrá salvar al país...Tengo la información de que un portaaviones procedente de cierto país extranjero está acercándose a las aguas de Indonesia...eso significa que el fenómeno...es igual a los dos incidentes ocurridos durante las caídas de los ex presidentes Sukarno y Suharto".

En este orden de cosas, cabría apuntar que, independientemente de lo que acontezca con Wahid, 
las elites políticas deben generar un consenso a fin de evitar la desintegración de Indonesia, un país que ha jugado un papel importante en la arena internacional mediante el Movimiento de los Países No Alineados y del Tercer Mundo en general, cuyo pueblo merece y necesita la paz para resolver sus graves problemas.

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