 Crece
y se diversifica producción de derivados de la industria azucarera
en Granma
Bartolomé Martí Pons
Como parte del proceso de diversificación de la
industria azucarera cubana se acomete un importante proceso inversionista
en el central Arquímedes Colina, municipio de
Bayamo, en la oriental provincia de Granma.
Entre las acciones dirigidas a tal fin instalan una
planta para las producciones de levadura torula y alimento animal,
mientras se amplía la destilería existente, que a partir del actual mes
incluirá en su relación de ofertas el ron Corsario.
El complejo agroindustrial Arquímedes Colina es uno de
los de mayor rendimiento agrícola del país y el único de la provincia
que, además del crudo, obtiene refino.
En la última zafra añadió a sus producciones azúcar
en líquido, para la fabricación de bebidas y otros alimentos, también de
los tipos de alta calidad "A" y "B", de amplio empleo
en la repostería e industria farmacéutica.
Respondiendo a la línea planteada por el MINAZ , los
ingenios de Granma comienzan a emplear capacidades subutilizadas en la
obtención de artículos de amplia demanda y en ese campo se destaca el
central Juan Manuel Márquez, el segundo mayor de la provincia.
En esa industria fabrican refresco gaseado, hielo y helado,
el taller de maquinado del ingenio producirá próximamente
piezas de repuesto para lavadoras, cocinas y bicicletas.
El Juan Manuel Márquez tiene en fase de
proyecto el montaje de una planta destinada a prestar servicios de
chapistería, pintura y fregado de autos, y prevé a más largo plazo,
instalar una destilería, que obtendrá alcoholes de alta calidad, para
las producciones de ron y medicamentos.
Investigaciones de los últimos años demuestran que a
partir de la caña de azúcar y los subproductos de la industria
azucarera, se puede obtener un elevado número de artículos de alta
demanda y valor agregado.
El bagazo es una materia prima óptima, anualmente
renovable, para la producción de tableros aglomerados, papeles, cartones,
derivados de celulosa, productos químicos como el furfural, entre otros.
Las mieles finales pueden ser transformadas, por vía
biotecnológica, en alcoholes de distintos usos, proteínas unicelulares para
forraje, aminoácidos, ácidos orgánicos y varios más, todos ellos de
gran demanda.
En el caso de la paja de caña, la cachaza de los
filtros y hasta la ceniza de las calderas de bagazo, encuentran siempre
aplicaciones interesantes y económicamente ventajosas. (AIN)
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