 Che, un excelente
administrador socialista
ARMANDO HART DAVALOS La reciente publicación del libro, Che el camino del fuego, de Orlando Borrego, constituye sin duda un acontecimiento excepcional. No se encuentran textos como este, relativos a Ernesto Guevara, que describan de este modo su condición de administrador, director estatal, jefe de la industria y dirigente práctico de la economía. Es que, propiamente, Borrego posee información directa de lo cotidiano en las tareas administrativas y económicas encomendadas al Guerrillero Heroico y, en especial, en lo referente al trabajo de la industria. Estudiándolo, podrían obtenerse informaciones de enorme valor para dirigir administrativa y económicamente en el socialismo. Es pues, muy útil y de particular interés para especialistas y cuadros con estas responsabilidades.
La intimidad del autor con el héroe en estos esfuerzos de dirección del Ministerio de Industrias y su honestidad profesional, le permitieron ofrecernos un libro de alta calidad. Subrayo la honestidad porque hay quienes han escrito sobre el Che y no lograron captar lo esencial de su personalidad por pobreza intelectual y moral. Lo recomiendo como texto a todos los cuadros de dirección y administración de nuestro Estado y su sistema de entidades como punto de referencia obligado acerca de cómo se debe dirigir en el socialismo. Quienes lo hagan, accederán a la sabiduría del Che para manejarse en cuestiones tan complicadas como la administración socialista. Lo sugiero también como libro de texto o de consulta para nuestras universidades y escuelas de cuadros administrativos; lo recomiendo para la juventud afanosa de abordar el tema de cómo se dirige en el socialismo.
SU ESTILO DE DIRECCION Señalemos algunas líneas que el lector podrá recoger del texto referentes a cómo dirigía y administraba el Che:
1. Funcionamiento regular de los órganos colectivos de dirección en todas las entidades que le estaban subordinadas, es decir, desde el consejo de dirección hasta la base.
2. Análisis sistemáticos y democráticos en el seno de dichos órganos y control a partir de ellos del cumplimiento de los programas y planes a ejecutar.
3. Control en sus colectivos de dirección del cumplimiento de los programas y la ejecución de los planes. Vigilancia en esos órganos de cómo se ha desplegado y qué resultados concretos se han obtenido. Era precisamente esta, la forma principal que el Che tenía para dirigir. Desde luego, promovía como complemento necesario las inspecciones regulares, la evaluación económica con funcionarios y especialistas.
4. Relación y contacto con los órganos y entidades del Estado y la sociedad vinculados con las tareas que se le encomendaban al Che.
5. Relaciones estrechas con el movimiento sindical, particularmente con los trabajadores en la base y muy en especial con quienes iban a realizar el trabajo.
6. Labor ideológica alrededor de estos empeños y para fortalecer la conciencia moral de los cuadros y de los trabajadores en general.
En los tiempos que corren, es necesario profundizar en la importancia que el Che les daba a los análisis teóricos. Cuando señalo este aspecto no pienso solo en los que se derivan de los grandes desafíos históricos de la Revolución. Desde luego que el Che era un maestro también en esto, pero me refiero aquí, de manera particular, a la necesidad de analizar teóricamente los problemas derivados de la práctica concreta de la administración socialista. Ante cada acto o decisión específica, él estudiaba las implicaciones teóricas que tenía una decisión o una medida en particular.
LA CLAVE DE LA COOPERACION Otro aspecto de vital importancia de su trabajo se relaciona con la cooperación. El tema referido a las entidades administrativas y de la economía es una cuestión clave en sus tesis. Recordemos la experiencia de los Comités de Industrias Locales que tenían como misión propiciar la cooperación horizontal. La misma partía del presupuesto de que cada unidad cumpliera su plan y sus compromisos. Señalo esto porque a veces se desarrolla con el nombre de cooperación una relación que hace énfasis en tal o cual prioridad aun afectando los planes de otros organismos. La cooperación de que habló el Che se refiere a promoverla sobre el presupuesto de cumplir con los compromisos adquiridos por cada unidad. Este es uno de los temas más importantes de la economía socialista.
Lenin decía que el socialismo era equivalente al poder soviético más la cultura y la cooperación y es que esta última se tiene que fundamentar en una amplia visión cultural acerca de su importancia. Sin ella no hay socialismo. Cuando hablo de la cooperación no me refiero solo a la de carácter político, sino también a buscar formas que propicien un vínculo más estrecho entre los más diversos organismos y, por tanto, es un tema de la economía en general, es una de las cuestiones claves a debatir y estudiar hoy en nuestro país.
Se aprecia en este texto de Borrego, de forma concreta, cómo el Che desarrolló los principios de sistematización, apoyó al sistema organizativo e institucional y le indicaba relacionarse con todos los componentes de la sociedad para lograr sus objetivos. Asimismo, exaltaba el profesionalismo en el ejercicio de dirección y, desde luego, el trabajo ideológico. Poseía, como se conoce, una sólida formación teórica y asumía el principio de que la teoría es la mejor orientación para la práctica. La vinculación de una con la otra constituía un elemento esencial de sus ideas y de su trabajo.
Todos conocemos que el tema de los estímulos morales, materiales y el énfasis que cada uno ponía en ellos estaba en el centro de la actividad del Che en aquellos años. Es una cuestión que hoy debemos analizar a la luz del llamado de Fidel en relación con la cultura general integral. Cuarenta años han pasado de aquellos debates y podemos decir que si entonces no tenían una fácil solución teórica, si los enfocamos hoy a la luz más amplia de la cultura podemos llegar a encontrar caminos para arribar a una comprensión cabal del fenómeno. La experiencia de cuatro décadas me ha enseñado, y lo digo a propósito del II Congreso de Cultura y Desarrollo recientemente celebrado, que el tema de los estímulos morales y materiales debe ser estudiado teniendo en cuenta los vínculos indisolubles entre cultura y desarrollo, allí encontraremos soluciones teóricas y prácticas.
Hay que decir que el Che nunca planteó dejar a un lado los factores materiales, muy por el contrario, tan en cuenta los tenía que se propuso ubicarlos en donde correspondía. La tesis del Guerrillero Heroico estaba en que los factores materiales no podían dejarse a la espontaneidad de mecanismos económicos, sino que debía orientarse centralmente su utilización y hacerlo, sobre todo, en función de los colectivos obreros y procurando siempre que fuera posible que tales estímulos fueran en especie.
FIRMES POSICIONES MARXISTAS Se exponen en este libro de forma documentada las críticas del Che a los manuales soviéticos. Se publican también datos muy precisos acerca de las preocupaciones que tenía el Comandante Guevara referidas a los métodos utilizados en la URSS y a que estos podrían conducir
—como ha ocurrido— a un retroceso histórico. Estas reflexiones formuladas en la primera mitad de los 60, adquirieron un carácter verdaderamente profético vistas a la luz de lo ocurrido en los finales de los 80 y principios de los 90.
Desde firmes posiciones marxistas leninistas, criticó profundamente las tendencias que se estaban originando en la URSS como consecuencia de su política económica y también de la internacional. Siempre he insistido que en aquellos años Fidel y el Che querían superar el mundo bipolar desde la izquierda a partir de que se desarrollase la revolución en América Latina, y como ello no pudo ser, el mundo bipolar cambió desde la derecha, y cambió porque el desarrollo de las fuerzas productivas y la economía mundial conducían a superar el régimen bipolar. Quienes acusaron al Che de no tener en cuenta las realidades económicas, estaban pasando por alto las más profundas tendencias de la economía mundial en la segunda mitad del siglo XX. Es decir, que el mundo bipolar no podía seguir existiendo y tendría que cambiar desde la derecha o desde la izquierda, era una ley económica. Como no ocurrió a favor del socialismo, se produjo el derrumbe de la URSS que condujo al caos de un capitalismo salvaje. En el sentido en que se empleaba la palabra
"idealista", es decir, como categoría filosófica, fueron realmente los soviéticos quienes pecaron de idealistas y no la Revolución cubana. Nuestros jóvenes deben conocer esto muy bien para que aprecien cómo pensaban el Comandante Guevara y Fidel Castro en esta cuestión clave.
DEFENSA DEL ESTADO SOCIALISTA El Che era un hombre de Estado a favor de la causa del socialismo, de la Revolución. Todo esto nos incita a pensar que de este hermoso y valioso libro se pudiera hacer un texto sencillo, práctico, de masiva divulgación para nuestros cuadros de dirección y para todos los que tienen interés y necesidad de conocer sus enseñanzas.
No era el Comandante Guevara solo el ejemplar guerrillero internacionalista ni tampoco exclusivamente el promotor y forjador de ideas en particular acerca de América Latina y el mundo. Era, también, un excelente administrador socialista.
Hace casi 40 años, en ocasión de la Crisis de Octubre, Fidel dijo que podrían ser retirados de Cuba los cohetes con cabezas nucleares, pero que no podrán arrebatarnos los de carácter moral. Hemos desplegado hoy los cohetes morales sobre el fundamento de la cultura martiana y socialista que ya son componentes indisolubles en la conciencia de nuestro pueblo.
Este texto es una importante contribución a la batalla de ideas que estamos librando.
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