BEIJING, 18 de julio (PL).—Las
autoridades de la provincia de Shaanxi, en el noroeste de China,
continúan investigando el origen de una explosión que causó la muerte a
47 personas y heridas a otras 85, se informó hoy aquí.
El siniestro ocurrió en la madrugada del
pasado lunes en la villa de Yulin y, según la policía local, puede ser
de origen criminal, aunque no han hecho precisiones, indican medios de
prensa chinos.
La cifra de muertos, originalmente de 41,
se elevó ayer a 47 y los partes médicos indican que el número puede
incrementarse debido a la suma gravedad de algunos heridos.
El Consejo de Estado envió al lugar del
accidente un equipo médico y de investigaciones, encabezado por Zhang
Baomin, director general de la Administración Estatal de Protección
Laboral.
Fuentes oficiosas indican que el siniestro
fue motivado por 20 toneladas de explosivos, cuya detonación cavó un
cráter de 30 metros de diámetro y que estaban almacenadas en dos
sótanos de viviendas.
En las primeras informaciones divulgadas
ayer se mencionó la posibilidad de que los explosivos estuvieran
depositados en una vivienda próxima al lugar del accidente por un
fabricante clandestino, a quien en abril último la policía le clausuró
una fábrica ilegal.