pixelb.gif (34 bytes)

pixelb.gif (34 bytes)

pixelb.gif (34 bytes)

pixelb.gif (34 bytes)

Envuelta Casa en asuntos policiacos

Andrés D. Abreu

Hasta el Quijote de Cervantes estuvo involucrado en la identificación de los móviles, antecedentes y circunstancias del polémico caso del neopolicial iberoamericano que llevó a Poe, Simenon y Capote junto a Borges, Montalván, Ruben Fonseca y otros muchos implicados a presentarse como acusados de esta confabulación internacional.

La Casa de las Américas abrió el lunes, ante una sala concurrida, las sesiones de este peliagudo caso presentado por Jorge Fornet, quien citó a Carpentier para caracterizar el hecho de "gesta de caballería contemporánea".

Para empezar por casa, fue Leonardo Padura, junto a su tetralogía de novelas (Pasado Perfecto, Vientos de Cuaresma, Máscaras y Paisaje de Otoño), el primero en ser llevado al banquillo.

Padura basó su defensa en el texto Miedo y violencia: novela policial en Iberoamérica. Su exposición evidenció que la desestimación del enigma clásico y del personaje capaz de revelarlo como centro del asunto novelesco y su sustitución por la verosimilitud, la violencia social o la creación de caracteres comunicados con el entorno, tipifican la evolución del género policiaco en la región.

Luego tocó el turno a un tribunal integrado por Alejandro Zamora y Góngora (Universidad Nacional Autónoma de México), José Antonio Michelena Gutiérrez (Instituto de Literatura y Lingüística) y Tania Pérez Cano (Casa de las Américas), quienes en sus respectivos trabajos analizaron la participación de Padura y de su personaje Mario Conde en el fenómeno literario juzgado.

Michelena fue categórico al anunciar que Padura "está condenado a escribir novelas policiacas y a continuar utilizando a Mario Conde, al cual nunca podrá decir adiós, porque los lectores dirán, una y otra vez: Play it again".

Para confirmar la reincidencia alevosa del acusado, Luisa Campuzano (directora de Revolución y Cultura y del Programa de Estudios sobre la Mujer) presentó el libro que recoge las dos últimas noveletas de Padura (Adiós Hemingway y La cola de la serpiente). En estas obras —según declaró Luisa— Mario Conde vuelve vendiendo libros viejos y actúa como un detective de extraño estatus.

pixelb.gif (34 bytes)

Subirtop.gif (129 bytes)