 Gira
del Teatro Lírico por la Sierra Maestra La montaña como bocina Antonio Paneque Brizuela NIQUERO.—El Teatro Lírico Nacional ascendió la Sierra Maestra durante los últimos días después de 16 años de ausencia, durante los que, sin embargo, su población ascendió hacia el teatro lírico por el influjo del desarrollo de la cultura, así como de los medios radiotelevisivos nacionales y de la propia Opera Nacional, nombre con el cual conocen los serranos a ese tesoro artístico que en estos días utiliza a la montaña como bocina.
La presencia física, no obstante, de la delegación del TLN entre los pobladores de esta cadena montañosa y sus estribaciones crea la magia del reencuentro con las generaciones de aquellas primeras giras de 1982 y 1985 y el encuentro con las de ahora, coincidentes todas, por ejemplo, en la maravilla combinatoria de la Amorosa Guajira (González Allué) y Memory (Andrew Lloyd Webber), piezas muy acogidas dentro del entramado artístico que presenta aquí la compañía.
La cuestión generacional toca también a los artistas, pues en el elenco aparecen esta vez figuras jóvenes como Isabel Villa, Alina Sierra (sopranos), Carlos Alejandro Fernández (tenor) y Yamina González (pianista), junto a veteranos como Pedro Arias Domínguez y Dámaso García (barítonos), lo cual matiza el intercambio de fluidos entre actuantes y espectadores.
Todo ello bajo el toque adicional de haberse producido este impacto artístico inicial en escenarios históricos que dignifican la relación entrambos: Playas Coloradas está a 16 kilómetros de Niquero y aparecen en el programa lugares de combate de todas las guerras, más la casa donde vivió la Heroína Celia Sánchez.
Esos espacios fueron a partir del viernes último las localidades de Sevilla y Pilón, donde fue una sorpresa para los cantantes la marcada presencia de niños y jóvenes entre el público, quienes ganaron virtualmente la emulación didáctica a los viejos, entre los cuales, por cierto, debió quizás figurar mayor número de trabajadores y ejecutantes de la cultura de estas regiones.
Los ojos apasionados de numerosos niños y jóvenes, en cambio, muchos de ellos tarareando o murmurando las canciones, dejaron en los visitantes una huella de ternura que lo zanja todo. Esos ojos saben mirar no solo hacia el futuro.
El repertorio, como se vio anteriormente, abarca algo más que las romanzas de las zarzuelas Cecilia Valdés (Roig) o María La O (Lecuona), pues incluye muestras de la cancionística lírica latinoamericana como Cielito Lindo (Agustín Lara), Por ti volaré (popularizada por Bocelli), habaneras como La paloma (Iradier), y patrimonios universales como Amigos para siempre (también de Lloyd Webber), canción que, interpretada por todos los integrantes de la gira, ha estado sirviendo de remate a las actuaciones.
La embajada artística, dirigida por Gaspar González-Lanuza, tuvo que salvar para sus primeras presentaciones los escollos habituales de este tipo de gira por las montañas, sumados a la inexorabilidad del clima y de los tiempos (persistentes lluvias y apagones) y desenredar las acostumbradas madejas de entuertos que van desde el hospedaje próximo a los escenarios hasta el transporte colina arriba y otras vertientes humanas que rebasan (o quiebran) el campo de la responsabilidad.
Buen apoyo de las autoridades en la mayoría de las instancias, presencia constante de los más altos cargos del Partido y el Poder Popular en los municipios y la bondad de un público que todo lo merece y es el que nunca falla (incluidos los trabajadores de los hoteles Guacanayabo y Niquero), completarían una panorámica justa de esta gira del TLC, activada por varios organismos del Ministerio de Cultura por las serranías de la provincia de Granma y cuya última palabra lírica será dicha horas antes del 26 de Julio, como un abrazo conmemorativo de esa fecha.
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