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Beijing abre una nueva era

Miguel Hernández
Enviado especial

MOSCU.—Pasada la medianoche continuaban llegando, al Centro Internacional de Prensa de la 112 Sesión del COI, las imágenes de decenas de miles de personas en las principales plazas de la capital china, festejando la histórica victoria de Beijing para organizar los Juegos Olímpicos del 2008.

AP   

Júbilo del pueblo en la ciudad olímpica del 2008.

El presidente Jiang Zemin dio rienda suelta a su euforia en una improvisada alocución en el Parque del Milenio, donde acostumbra a hablar a la multitud, a pocas horas de viajar precisamente a Rusia para firmar un importante tratado.

Cerca de las 6:30 p.m. de este viernes 13 el complejo hotelero a un lado del río Moscú, sede de la cumbre olímpica, se estremeció con el estallido de júbilo de los 300 chinos, entre delegados y periodistas, cuando el presidente Samaranch anunció el resultado de la votación, seguida por primera vez en circuito cerrado de televisión por los acreditados.

Si algún tinte de sorpresa tuvo la jornada fue la inusual definición del sufragio en solo dos vueltas, acostumbrados a la prolongada puja de anteriores elecciones. En la segunda ronda Beijing logró la mayoría absoluta con 56 votos, aventajando a Toronto 22, París 18 y Estambul 9. En la primera había quedado eliminada Osaka con 6, y Beijing al frente (44), seguida por Toronto (20), Estambul (17) y París (15).

De esta forma el movimiento olímpico saldó una deuda con una nación de sobrados méritos, convertida en potencia deportiva mundial, con la quinta parte de la población del planeta, con una historia de más de 5 000 años, y que en su primer intento por auspiciar unos Juegos cuando ya se lo merecía, en 1993 perdió una controvertida decisión por dos votos ante Sydney.

Fue entonces que Samaranch se les acercó y los alentó a que lo intentaran otra vez. Así que mientras el español —que cumple 81 años este lunes— no ocultará su satisfacción por este hecho histórico en su despedida como titular del COI, los chinos confirmaron lo que el deporte enseña: nunca hay que darse por vencido.

Veintiocho años después, la capital de un país socialista celebrará unos Juegos Olímpicos: aquí fueron en 1980, exitosos a pesar del boicot de los EE.UU. —por cierto entre los invitados de ahora en Moscú está Henry Kissinger— y en el 2008 serán en Beijing, y como los cubanos tampoco tiramos la toalla llegará el momento en que La Habana será la tercera.

Tres también han sido las capitales asiáticas anfitrionas olímpicas, con Tokio en 1964 y Seúl en 1988.

"El concepto de universalidad en el mundo olímpico ha recibido un espaldarazo con esta designación de China, con el 25 por ciento de la población del universo. ¿Que si Beijing será mejor que Sydney? No debemos comparar, cada uno de los Juegos tiene su particularidad, lo que sí estoy convencido es que serán excelentes", comentó a este enviado el doctor belga Jacques Roggé, presidente de las comisiones de coordinación del COI para Sydney y Atenas 2004, y uno de los favoritos para suceder a Samaranch en la elección del próximo lunes.

"Los miembros del COI decidieron lo que había que decidir al premiar la paciencia de los chinos, su inteligencia, y el abrir una nueva etapa en los Juegos Olímpicos. No podía ser de otra forma para bien de nuestro movimiento. ¿Quién será el nuevo presidente? Eso también lo sé, pero te lo digo el lunes", nos comentó el mexicano Mario Vázquez Raña en su calidad de presidente de la Asamblea Mundial de Comités Olímpicos.

Osaka y Estambul no debieron llegar a esta ronda final, para ellos de trámite. Y Toronto y París hicieron la fuerza que pudieron contra el gran favorito.

De nada valió el recurso de "la violación los derechos humanos en China", al que se recurrió hasta el último minuto, ya cansino, pero los asiáticos no perdieron la paciencia y siempre con una sonrisa en los labios contestaron: "con la inyección económica de los Juegos se van a mejorar las condiciones humanas de nuestros ciudadanos".

Esta vez a los que apostaron a la campaña anti Beijing, con Washington a la cabeza, se la pusieron en China.

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