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V Panamericano

Hay futuro en los juveniles

SIGFREDO BARROS

Si en la pasada XL Serie Nacional uno de los puntos focales resultó la cantidad de jóvenes figuras aparecidas prácticamente de un día para otro, ahora, cuando el V Campeonato Panamericano Juvenil de Béisbol ya pasó a la historia, podemos afirmar que la calidad de la pelota cubana está asegurada, con nombres casi desconocidos hace dos semanas que ahora andan de boca en boca de todos.

Fue la lid un torneo dividido en cuatro niveles perfectamente definidos, en el cual Cuba y Estados Unidos impresionaron desde los inicios con actuaciones que no dejaron duda de cuáles serían los dos equipos que discutirían la medalla de oro. Y así lo hicieron, en un choque altamente emotivo donde los ahora titulares panamericanos supieron imponerse (3-2) a golpes de coraje sobre un conjunto norteño cuyo cuerpo de pitcheo pudiera clasificar como el mejor presentado por país alguno en las cinco ediciones de esta lid.

En un segundo nivel de calidad estuvieron Panamá, Venezuela, República Dominicana y Brasil. Sorprendieron los panameños con sus dos victorias ante los venezolanos, especialmente el nocao que dejó decididas las medallas de bronce y el tercer boleto para el Mundial de Quebec, Canadá, en el venidero 2002. Quizás a los venezolanos los dejó exhaustos el partidazo que jugaron ante Cuba y en el cual flaquearon a cuatro outs del triunfo. Les faltó empuje a los dominicanos y ofensiva a los brasileños, estos últimos eliminados al perder con los quisqueyanos por una carrera.

Sobre este grupo de naciones, especialmente las tres primeras, resulta necesario hacer constar la constante fuga de talentos que sufren cotidianamente debido a la desmedida comercialización de que hace gala hoy en día el deporte moderno. Botones de muestra sobran: el mentor panameño se quejaba amargamente de que tres de sus mejores lanzadores fueron firmados a pocas semanas del evento; Venezuela, al decir de sus dirigentes, ha perdido no menos de 160 jóvenes "cazados" por los scouts a muy tempranas edades; Dominicana tiene asentadas en su suelo a decenas de academias de Grandes Ligas que firman centenares de peloteros juveniles cada año.

El tercer grupo de calidad de la justa estuvo integrado por Colombia, México y Antillas Holandesas. Desde su arribo, los colombianos se lamentaban de competir con 18 jugadores en lugar de 20 debido a las grandes dificultades económicas por las que atraviesa el país en estos momentos. México —tradicionalmente un competidor fuerte—, dejó mucho que desear en casi todas sus salidas y Antillas Holandesas juega muy poco béisbol en esta categoría (solo 9 equipos en su campeonato nacional, con 16 partidos cada uno), además de que también la firma de valores los afecta grandemente. Ecuador, por último, no tiene tradición beisbolera reconocida, pero lo peor de su representación fue el despótico mentor norteamericano que maltrataba y vejaba a sus propios atletas.

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