 Nueva
masacre paramilitar desnuda indiferencia del ejército colombiano
BOGOTA, 9 de julio (PL).—Los
escuadrones de la muerte de Colombia asesinaron hoy a 10 campesinos en
Peque, Antioquía, luego de una semana de presencia en esa región ante la
indiferencia de los mandos castrenses y del gobierno.
Autoridades civiles denunciaron ante medios radiales
locales la masacre de las bandas de extrema derecha que incluye la
desaparición de otros 15 habitantes desde la llegada hace siete días de
unos 300 hombres de los grupos criminales con el argumento de aniquilar a
colaboradores de la insurgencia.
Los paramilitares exigieron a más de ocho mil ciudadanos
abandonar antes de la medianoche sus casas en fincas y el casco urbano de
Peque o de lo contrario adoptarían medidas más severas.
El ultimátum de los escuadrones de la muerte fue dado a
conocer el jueves de la semana anterior, pero ni la policía ni el
ejército han tomado cartas en el asunto y la situación en esa zona del
departamento de Antioquía se torna incontrolable.
De acuerdo con la cúpula castrense, la decisión de
enviar tropas a la región se adoptó hace cuatro días, pero el difícil
acceso y la intensidad de combates entre la extrema derecha y la guerrilla
demoran la llegada.
Sin embargo, las autoridades regionales consideran una
farsa la excusa de a fuerza pública, mientras analistas citados por la
radio consideran que el ejercito espera los resultados de los
enfrentamientos con los rebeldes.
Las bandas terroristas exigieron la salida de la
población civil hacia Dabeiba y otros municipios con el pretexto de
acabar con el foco rebelde en Peque.
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