Ley asesina amplía sus tentáculos

FELIX LOPEZ

Un paréntesis en la serie de Mesas Redondas Informativas que abordan el injusto y amañado proceso judicial contra los cinco compatriotas detenidos en Miami, fue realizado ayer para tratar otro tema que pone al desnudo la hipocresía y actuar inhumano del imperio.

Bajo la conducción de Rogelio Polanco, director de Juventud Rebelde, un panel integrado por los periodistas Arleen Rodríguez, Bárbara Betancourt, Renato Recio, Reynaldo Taladrid y Eduardo Dimas se refirieron a las nuevas regulaciones con que los Estados Unidos amplía los supuestos beneficios a los inmigrantes ilegales cubanos.

Al respecto, el colega Reynaldo Taladrid expresó que parece increíble, pero es cierto: lejos de abolirla, la criminal Ley de Ajuste se acaba de ampliar, al declarar legal, por una corte de apelaciones, que los cubanos que lleguen a suelo norteamericano, utilizando pasaportes y visas falsas, puedan regularizar su situación migratoria.

JORGE VALIENTE    

Esta aberración, añadió, legaliza el actuar de quienes cometen varios delitos antes de llegar a un aeropuerto norteamericano. Esta decisión, explicó para la Mesa el abogado José Pertierra, prestigioso especialista en temas migratorios, se produce después de que las leyes norteamericanas fallaran a favor de una persona que quiso acogerse a la mencionada ley sin haber entrado todavía al país. El INS trató de expulsarla y comenzó la disputa en las cortes.

Finalmente la Corte dijo que en el caso de los cubanos no importa lo que hayan hecho... Pero antes de ese veredicto, las presiones de los cabecillas de la mafia anticubana no se hicieron esperar. Uno de ellos, Lincoln Díaz-Balart, narró Taladrid, escribió al Fiscal General advirtiendo que sería injusto votar a favor de la mujer y agregó, amenazante, que cualquier esfuerzo del INS crearía una situación desastrosa.

El INS, agregó, no hizo la apelación, y a partir del pasado 12 de junio está en vigor la ley que, por su carácter retroactivo, beneficiará a cerca de 3 000 cubanos que entraron por esa vía a los Estados Unidos.

PIES SECOS, MOJADOS Y ALADOS

Con este última palabra, recordó el moderador, calificó 
ayer el colega Guillermo Cabrera, en una columna periodística, el nuevo engendro que acaban de sumar a la ley asesina. Al respecto, Eduardo Dimas abundó que hoy existen más 
de 20 000 emigrantes en prisión, de los cuales unos 2 000 son cubanos, a los que alentaron para la aventura, pero que no son elegibles para vivir en el paraíso que ellos mismos le prometieron.

Tras recordar un reciente motín protagonizado por siete reclusos de origen cubano en una cárcel de Luisiana, Dimas dijo que el INS tiene prisioneros en 225 cárceles a lo largo y ancho de los Estados Unidos y emplea 4 800 millones de dólares anuales para mantenerlos. En esos penales son comunes la violación, el maltrato, el pago de sobornos a los guardias, los castigos fuera de reglamento y el no derecho a un abogado.

En el caso de los cubanos, denunció, hay algunos que se fueron soñando una fortuna, y terminaron en prisión porque se robó una piza o agredió de palabras a alguien, cumplió su pequeña condena y sigue preso. Le dieron facilidades para emigrar ilegalmente y después lo encerraron.

CUESTION DE OFERTA Y DEMANDA

Tras repasar los testimonios y las historias de las diez últimas devoluciones de emigrantes ilegales, Taladrid apuntó que estos hechos como una radiografía del contrabando, son un negocio despiadado y concebido sobre la base de la economía de mercado: oferta y demanda.

Pero no siempre pueden actuar con la impunidad que le permiten en aquella orilla. La periodista Bárbara Betancourt reseñó el caso reciente de dos traficantes que fueron detenidos en Matanzas, cuando trataron de recoger en una lancha rápida (matrícula 8702JK) a unas 30 personas, carga por la que un sujeto denominado El Gordo les pagaría 40 000 dólares.

Osmany Castañeda y Alberto Rodríguez, agregó, fueron contratados por Aurelio Martín, un sujeto inescrupuloso que salió de Cuba en 1980, que ha penetrado ilegalmente en la Isla en otras ocasiones, que pagó 65 000 dólares por una falsa identidad y tiene un "buen" negocio: los medios para el tráfico humano, y alquila a los tripulantes para el trabajo sucio.

Cuba, reiteró Renato Recio, puede continuar ayudando a las autoridades norteamericanas a poner fin a estas prácticas. Pero qué hacen con la información sistemática que se le ha enviado sobre traficantes y redes de lancheros.

Como prueba de que seguiremos denunciando y actuando con firmeza ante estos casos, la periodista Arleen Rodríguez advirtió que a partir del 16 de febrero de 1999, con la entrada en vigor de la Ley 87, la legislación cubana ha endurecido las condenas para quienes insisten en la criminal aventura de transportar emigrantes ilegales en la ruta de la muerte.

Explicó que entre abril de 1998 y abril del 2000, se han capturado en nuestras costas a 87 traficantes, de los cuales 61 han sido procesados y juzgados por la nueva legislación. Los ejemplos de Joel Dorta y David García, condenados a privación perpetua de libertad y 30 años de prisión respectivamente, prueban que no se será flexible con los autores de esos crímenes. Ellos pagan por la muerte de un ciudadano cubano.

Otros dos traficantes (Luis E. Santiago y Sabino Serrano), responsables de la muerte de un menor y una mujer, al volcarse la lancha con que entraron a Cuba, cumplen sanción de privación perpetua de libertad y 20 años de cárcel, respectivamente.

Para culminar, reiteró Polanco que la ley asesina sigue cobrando vidas de nuestros ciudadanos, Estados Unidos sigue provocando la muerte en el cínico intento de utilizar esa criminal legislación como arma política contra la Revolución cubana. Y en lugar de derogar la máquina de matar, la nueva administración amplió los macabros privilegios a los que llegan por vía aérea, sean cuales sean los delitos que cometan con ese fin. Contra esa cínica política seguirá sin descanso la batalla de nuestro pueblo.

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