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Delirium al rojo vivo

Yaimara González Gastelúa

Después de siete años de ausencia, Pepe Hevia regresó a Cuba con su compañía de danza contemporánea para ofrecernos su espectacular y galardonado Delirium, nombre de la obra premiada en Canarias en el quinto certamen coreográfico Más Palomas, y que presentó el miércoles en horas de la noche en el teatro Mella de la capital.

Hevia, con un personalísimo estilo, entregándonos minuto a minuto miles de gestos y trazos con su cuerpo, nos revela su verdad en un incesante movimiento, donde lo intocable y lo que nunca se menciona encarna en los cuerpos de estos bailarines deseosos de que su mensaje llegara de manera desenfadada e inusual hacia todos los que estabamos observándolos.

Principal función ejerce la luz, que gravita cargada de significados tras el ir y venir de cada personaje. La confrontación con las sombras, la revelación de la oscuridad en contraste presupone una de las tesis que Hevia y el músico cubano Equis Alfonso desarrollaron en esta pieza.

La música entremezclada con ritmos flamencos y tambores batá resulta decisiva en el éxito de esta pieza: Equis se identificó como autor con la propuesta danzaria, subrayando su enorme capacidad de composición y de fusión de ritmos.

Al rojo vivo nos deja la mente y el cuerpo Pepe Hevia, utilizando este color por encima de toda gama cromática, de una forma bien original y nítida para expresarnos su propio delirio, que no es más que uno de los sueños de la razón. O dicho de otro modo, la plasmación de una fantasía coreográfica en la que se especula estéticamente sobre el desdoblamiento entre el cuerpo y el ser.

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