pixelb.gif (34 bytes)

pixelb.gif (34 bytes)

pixelb.gif (34 bytes)

pixelb.gif (34 bytes)

Un canto a la dignidad

Mircea Ardeleanu y Reinbert Evers hablan del significado del estreno, esta noche de El cimarrón, en el Amadeo Roldán

Pedro de la Hoz

El percusionista rumano Mircea Ardeleanu y el guitarrista alemán Reinbert Evers coincidieron en que el más apasionante mensaje de El cimarrón, la ópera de cámara de Hans Werner Henze sobre la novela homónima de Miguel Barnet, reside en su profesión de fe en la dignidad humana como valor inalienable.

Poco antes de ajustar detalles para la puesta en escena de este recital para barítono, guitarra, flauta y percusión, que tendrá su estreno cubano hoy a las 8:30 p.m., en el teatro Amadeo Roldán, Ardeleanu y Evers tuvieron un contacto con Granma en el que manifestaron su satisfacción al presentar en Cuba, treinta y un años después de su escritura, la obra de Henze.

"Después de 50 representaciones a lo largo de varios años —declaró Ardeleanu— era para nosotros una obsesión traerla a La Habana, de manera que nuestra presencia aquí hace realidad uno de nuestros sueños más entrañables".

JORGE VALIENTE

Reinbert Evers, un notable guitarrista en el elenco de El cimarrón.

"El cimarrón tiene plena vigencia —aseguró Evers—, tanto desde el punto de vista musical como en los valores que transmite. Una obra que habla de la dignidad humana, de la libertad, del espíritu rebelde del hombre y que se pronuncie contra la desigualdad y la explotación es actual y necesaria".

"Así lo han percibido públicos tan diversos como los de Japón y Alemania, Corea y Venezuela —acotó Ardeleanu—; en Cuba, lugar donde se inspiró esta obra que es una mezcla perfecta de las posibilidades de combinación de las culturas alemana y cubana, nuestras expectativas son aún mayores".

Mircea Ardeleanu, intérprete y fiel admirador de la obra de Henze.

En el caso particular de Ardeleanu, quien está considerado uno de los percusionistas que con mayor talento se ha dedicado a promover las composiciones de los autores europeos de la segunda mitad del siglo XX, El cimarrón representa un desafío instrumental por la precisión que exige la minuciosa escritura de Henze, aún en aquellos pasajes aleatorios.

"Es que se trata —explicó— de un aleatorismo muy controlado, con parámetros exactos. El percusionista tiene en esta obra una oportunidad de lucimiento como solista". Evers subrayó la preferencia de Henze por la guitarra: "El ha pensado mucho —afirmó— en la guitarra como protagonista".

En cuanto a la dimensión estética de Henze, ambos le concedieron una jerarquía máxima, compartida con Karlheinz Stockhausen, en la renovación del lenguaje musical alemán contemporáneo.

Tanto uno como otro músico expresaron su ansiedad por conocer obras de compositores cubanos en activo. "Este de ahora —destacaron— no es más que un nuevo paso en el camino de sistematizar intercambios culturales entre músicos cubanos y alemanes".

pixelb.gif (34 bytes)

Subirtop.gif (129 bytes)