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Música en un pedazo de ébano

María Isabel Perdigón

   DANIEL MITJANS

En el viejo taller el tornero Celestino Díaz Flores da rienda suelta a su imaginación, y sus ilusiones toman forma en las flautas que desde hace aproximadamente un año construye con mucho amor.

San Cristóbal es el municipio donde nació este creador y en el conformó una bonita familia, ha sido feliz y le han salido canas, pero ahora su felicidad es doble porque con sus manos fue capaz de confeccionar una flauta de duraluminio que fue premiada en el Forum de la ANIR, y además le brindó la posibilidad de conocer personalmente a nuestro Comandante en Jefe, y a importantes personalidades de la cultura y al flautista Richard Egües.

Con todos estos estímulos y motivaciones decidió confeccionar otra flauta, pero esta vez utilizó como material el ébano carbonero, y el resultado fue excelente porque afinaba muy bien y la melodía salía dulce y con mayores posibilidades en los registros graves, entonces su felicidad fue completa.

Según nos explicó Celestino, esta labor se caracteriza por la precisión para hacer los agujeros, porque si las medidas se cambian la afinación después no es la correcta. Las llaves las hace de forma manufacturada y en este empeño lo ayuda su sobrino Lázaro. Por su parte Miguel, uno de sus hijos, también se sumó al proyecto que le resulta muy interesante porque este instrumento ha dejado de fabricarse en el mundo entero. Celestino tiene un homólogo en París, que las hace por encargo.

Aún con algunas dudas sobre la calidad de su creación este artista decidió confirmar su calidad, por esa razón viajó a La Habana y contactó con su ídolo de la música quien le dijo como respuesta: "Está muy bien. A cualquiera que le pregunte, usted le dice que Richard Egües aprueba esta flauta."

EL TIEMPO DIRA...

Increíblemente aunque este instrumento está valorado aproximadamente en 1500 dólares aún existen trabas por las que no se ha podido comercializar en el país y en el extranjero.

Celestino argumenta que la UNEAC y el Museo Nacional de la Música aprobaron su producción, y la planta mecánica de San Cristóbal se brindó para asumir el proyecto, pero después se olvidaron todos los compromisos y no se ha hecho nada.

No obstante Celestino se crece ante las dificultades, y pacientemente las perfecciona porque sabe que dan un toque de distinción a la música cubana, y además conoce las carencias por las que pasan quienes tienen tocan este instrumento.

Cuando se le pregunta sobre su vida como artista aficionado expone con algo de emoción en la voz:

"Aprendí a tocar la flauta en Guanajay con el maestro Goicochea en los años 70, y cuando estaba preparado integré varios grupos de artistas aficionados, el último fue Estrellas de San Cristóbal. Esa fue una etapa importante de mi vida porque participábamos en festivales, en las fiestas populares, pero la verdad es que cuando más dichosos éramos nos desintegramos; eso me dolió mucho y solo me quedó dedicarme a hacer mis flautas.

"En aquella etapa tenía una vieja flauta remendada por todas partes, para afinarla tenía que irla mojando con los labios, por esa razón cuando íbamos a actuar lo primero que recogía era un pomito con agua; una vez en mi desespero por poco la meto en un tanque de cerveza.

"A mí me encanta la Original de Manzanillo y como en estos días vinieron a Pinar del Río fui a verlos tocar. Me dio mucha gracia cuando vi al flautista con un pomito, me eché a reír y fui a su encuentro.

"Resultó todo como lo había imaginado, mi colega tenía la flauta amarrada con una liga y yo me dije -qué ironía, yo puedo hacer una cada diez días y este artista casi no puede tocar porque necesita una nueva y no la tiene.

"Por eso no voy a dejar que mis ansias de crear mueran, en algún momento a mis flautas se les dará la importancia que tienen."

Celestino, de 56 años, es jaranero, conversador, solo se disgusta cuando pierde en el dominó. Su casa es un hervidero de gente porque siempre está inventando algo y por cualquier motivo prepara una fiesta.

Mientras mirábamos las fotos y diplomas que conserva cuidadosamente Celestino, su hijo Miguel nos dijo: "El es incansable, ahora quiere volver a darnos clases de música, dice que con nuevas vivencias confeccionaremos mejor las flautas.

"A los cuatro hijos desde chiquitos nos enseñó solfeo, pero si de verdad soy sincero solo disfrutábamos por las mañanas cuando armábamos una bulla tremenda con los instrumentos musicales para que él se despertara.

"Mi hermano mayor era el más encauzado en ese mundo pero cuando fue a estudiar percusión en la Escuela Vocacional de Arte se cambió para la EIDE, y así se convirtió en un buen atleta del equipo nacional de fútbol .

"¿Qué cómo es mi padre? Pues muy exigente, tiene paciencia para enseñar y nos cuenta a cada rato de sus experiencias cuando fue alfabetizador en la Sierra del Rosario. Nosotros lo admiramos y respetamos porque es un ejemplo de laboriosidad y entrega. Nadie como el sabe hacer tanto con tan poco, y cuando en las noches lo veo pasar sus manos por la flauta comprendo sus desvelos, porque esa es su otra forma de amar." 
Periódico Guerrillero. http://www.guerrillero.co.cu/

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