Mesa Redonda

Una cultura concebida por y para el pueblo

Recuerdan los 40 años de la medular intervención del Comandante en Jefe ante los escritores y artistas, así como su plena vigencia. José Martí, autor intelectual de la actual batalla por elevar el nivel cultural del pueblo

Alexis Schlachter

Si algo quedó fehacientemente demostrado en la Mesa Redonda de anoche fue la actualidad, pujanza y clara vocación martiana de las palabras de Fidel a los intelectuales cubanos, dichas en las inolvidables jornadas de junio de 1961, en la Biblioteca Nacional José Martí, que precedieron a la creación de la Unión Nacional de Escritores y Artistas ese mismo año.

En tal sentido, Roberto Fernández Retamar fue preciso al señalar en sus dos intervenciones que si a algunos asombró en 1953 que Fidel señalara a Martí como el autor intelectual del asalto al cuartel Moncada ya no sucedió lo mismo, años más tarde, cuando en los momentos difíciles del período especial, el Jefe de la Revolución Cubana planteó inequívocamente que lo primero a salvar era la cultura, recordando el pensamiento martiano: Ser cultos es la única manera de ser libres.

Ese concepto medular —acotó el Presidente de Casa de las Américas— ya estaba presente en el sustrato de aquellas palabras fundacionales de Fidel emitidas poco tiempo después de la invasión por Playa Girón, en momentos en que el país tenía ante sí una situación prácticamente de guerra.

Recordó que él, joven en esa época con 31 años de edad, fue testigo de la preocupación de la intelectualidad cubana entonces respecto a la posible imposición de criterios propios de otras latitudes, pero fue Fidel quien señaló inequívocamente en ese momento que "dentro de la Revolución todo..." con una amplia visión sobre la libertad, sin dogmatismos estériles. Ese instante en la vida cultural del país marcó definitivamente una política de unidad y aseguró la posibilidad de la creación artística más amplia y variada. Miguel Barnet, vicepresidente de la UNEAC, también testigo presencial, recordó cuánto lo hizo admirar a Fidel aquel discurso histórico donde fijó una posición unitaria y antisectaria, capaz de enfrentar la ofensiva cultural foránea presente en nuestro país desde hacía décadas, hincándose en las más profundas raíces de la cubanía sin desdeñar los más altos y legítimos valores de la cultura universal.

MAYOR IMPULSO A LA LECTURA

Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro, introdujo el tema de la diferencia entre el ayer y el hoy en el ámbito de las obras literarias y las difíciles condiciones materiales en las cuales tenían que desarrollar sus creaciones los escritores cubanos antes de 1959; durante la época prerrevolucionaria muchos tenían que llegar hasta el extremo de pagar la edición de sus libros e, incluso, venderlos directamente.

Contrastó aquella dura realidad con la consecuente política cultural de la Revolución enarbolada desde el mismo principio del proceso y decidida no solo a impulsar la edición de libros en tiradas nunca vistas antes en Cuba, sino, además, capaz de crear un público ávido de buenas lecturas.

En tal contexto recordó la Campaña de Alfabetización como punto de arrancada para crear un público con inquietudes culturales. Aun durante el período especial, cuando decrecieron bruscamente las posibilidades para la impresión de libros en grandes tiradas, se continuó trabajando en esa dirección. Dio a conocer que la próxima Feria del Libro se realizará en 17 ciudades y habrá diez veces más obras para la venta que en la anterior edición, como muestra del empeño cultural consecuente y mantenido de la Revolución.

FRUTOS DE UNA ACERTADA POLITICA CULTURAL

Interesante y profundo análisis del texto conocido como Palabras a los intelectuales, realizó Fernando Rojas, director del Centro Nacional de Cultura Comunitaria. Destacó el sentido de justicia de una cultura concebida para y por el pueblo; el surgimiento y desarrollo de nuevas instituciones de base a lo largo del país tales como museos, casas de cultura, bibliotecas y escuelas de arte, entre otras. Así se ha ido forjando un pueblo cada vez más instruido, culto, capaz hoy de proponerse metas del calibre de una Universidad para Todos y con la posibilidad de enfrentar exitosamente los retos a que nos somete el actual sistema neoliberal globalizado en su intento por homogeneizar e imponer a nivel mundial un tipo de cultura banal.

¿POR QUE SE HA PODIDO HACER TANTO POR LA CULTURA?

A esa interrogante, formulada por la destacada colega Marta Rojas, Premio Nacional de Periodismo, ella respondió que, precisamente la obra cultural de la Revolución impulsada desde aquellos días memorables de 1961, ha permitido que hoy nuestro país pueda exhibir, con legítimo orgullo, una amplia y brillante trayectoria cada vez en mayor ascenso que ya hoy suma a todo el pueblo, niños, jóvenes y viejos. Y esto con un claro compromiso público y generoso de la intelectualidad cubana de todas las generaciones, evidenciado durante las jornadas por el regreso del pequeño Elián. Precisamente el joven ensayista Roberto Zurbano, vicepresidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC, destacó la presencia militante y creadora de la nueva generación en la actual batalla por una cultura superior. Y subrayó cuán importante ha sido para jóvenes como él, estudiar estas palabras de Fidel a los intelectuales cuyo aniversario 40 recordamos.

Por su parte, Carmen Rosa Báez, miembro del Buró Nacional de la UJC, ofreció una amplia panorámica de todo lo hecho en estas cuatro décadas, a partir de aquel memorable año de 1961 cuando la entonces incipiente Revolución tuvo entre sus principales metas alcanzar una cultura popular y masiva que hoy es realidad palpable.

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