Carne de cañón barata

Mario Jorge Muñoz

Faltó poco para que saliera en los clasificados de la prensa argentina o uruguaya. El anuncio pudiera haber sido escrito así: Necesitamos: jóvenes residentes en el país con ascendencia ibérica, buenas condiciones físicas y conocimientos básicos para ingresar en las gloriosas filas del ejército español. Ofrecemos: buenos salarios, albergue y alimentación.

Y una respuesta masiva no se hubiera hecho esperar. En medio de la difícil situación económica y social que atraviesan ambos países, los índices de desempleo y de pobreza que padecen, ¿cuántos muchachos y muchachas dudarían ante tal tentadora propuesta? Lo mismo hubiera sucedido en cualquiera de nuestros deprimidos países de Latinoamérica. O en África.

No obstante, el Ejército español fue "discreto". Cursó invitaciones a los posibles interesados. En respuesta, ya están en Madrid dos grupos de jóvenes con edades de 18 a 27 años de edad. El primero llegó el pasado lunes, integrado por 72 argentinos; el segundo arribó este miércoles y lo componen otros 90, entre argentinos y uruguayos.

Según fuentes del Ministerio de Defensa español, el plan forma parte de un programa para reducir el déficit de soldados que registra el país, ocasionado por la supresión del servicio militar obligatorio, aprobada en noviembre pasado debido al poco interés de los jóvenes españoles por entrar a las Fuerzas Armadas.

Los sudamericanos que protegerán a la España europea, o que se harán cargo de realizar intervenciones humanitarias donde decida la OTAN han sido recibidos a su llegada a Madrid por representantes de los ejércitos de Tierra, Aire y de la Armada. Son importantes, necesarios, como también lo es la mano de obra barata.

La fuente precisó que en esta primera etapa, la cual concluirá en octubre próximo, se espera incorporar a 304 jóvenes de Argentina y Uruguay. Y para que nadie se sienta subestimado, o subvalorado, añade que el programa prevé extender las invitaciones a otros países.

¿Cursarán invitaciones a indígenas y africanos? ¿Qué pasará con ellos cuando se asienten en el país? Porque, repito, la iniciativa es atractiva: los futuros soldados tendrán la posibilidad de firmar contratos de un mínimo de 18 meses y un máximo 12 años, lo cual evidencia que el Ejército Español necesita adquirir carne de cañón barata para largo rato.

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