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Copa del Mundo Villa de La Habana ¿La hija del Corsario Negro? Zuleydis Ortiz cambió la historia Rafael Pérez Valdés
"Hace una esgrima como la de Yolanda, la hija del Corsario Negro", se escuchó decir a un niño de solo once años que ha leído aventuras de Emilio Salgari, Alejandro Dumas, Mark Twain... Se refería, claro está, a la "espadachina" cubana Zuleydis Ortiz. Las "espadachinas" cubanas debieron esperar 10 largos años (y no se olvida que la mayoría de ellos tuvieron 365 días) para ganar una medalla de oro en una competencia de este tipo. La verdad es que lo hizo con una facilidad en algunos momentos de veras admirable. ¡Es una lástima que no haya sido un Campeonato Mundial! Es que tirando así... cualquier cosa podía pasar, fuera quien fuera la rival del otro lado de la pista. La de casa mostró un arsenal indescifrable: contraataques, ataques, puntas... En el pase a la discusión del oro se midió con nuestra ya conocida italiana Margherita Zalaffi, ganadora en estas Copas Villa de La Habana de una presea de oro (1996), otra de plata (1997), y séptima en los Juegos Olímpicos de Sydney, un escaño por detrás de la santiaguera. El 15-4 fue el marcador más desproporcionado de los doce duelos de la final, contando los del florete (f) y el sable (m). "Me sentía muy segura de todas las acciones que entrené y salieron bien. Lo de que no habíamos competido este año me afectó un poco, más bien al principio", dijo feliz tras vencer por el oro a la española Rosa Castillejo, una que no estuvo en los Juegos Olímpicos de Sydney. Ortiz, como se recuerda, fue subtitular en el Campeonato Mundial de Ciudad del Cabo-97, tras perder con la cubana Miraida García. Las dos fueron derrotadas 15-14 en Sydney por la suiza Gianna Habluetzel-Buerki, quien se encontró otra vez en el camino de Miraida y la volvió a doblegar en duelo muy reñido: 14-13 (no alcanzó el tiempo reglamentario para llegar a los 15 toques). Hubo otros puntos de especial interés: En el sable hubo un momento en la final cuando el hombre parecía ser el rumano Mihai Covaliu, campeón olímpico, pero en definitiva lo resultó Wiradesh Kothny, quien lo venció 15-13. Ese fue un desquite de Sydney, donde el primero lo venció 15-12 y lo envió a discutir un bronce que pudo obtener. Los sablistas cubanos perdieron todos en su primer combate, con la excepción del juvenil Marcos Monet, quien superó 15-10 al británico James Williams (16 en los Juegos Olímpicos). Tan solo hemos ofrecido un dato curioso, nada más... Migsey Dussú casi entró en la final, pero cayó en un 13-13 por tarjeta roja contra la alemana Monika Weber, 10ma. en Sydney. Se comentaba también con insistencia que Zuleydis Ortiz se la había puesto difícil a los compatriotas de la espada y el florete. PRIMEROS MEDALLISTAS |