 La
medalla paraguaya de Manuel Texto y
foto: Orlando Oramas León
Enviado especial de Granma Si Manuel Tamé Espinosa soñó con alcanzar alguna vez el podio de premiación en una competencia mundial, la vida ya le hizo ese regalo. Pero mucho más importante que su sueño es que de su mano él llevó a la esgrima paraguaya a alcanzar su primera medalla de alto rango.
Ocurrió a principios de año, en La Habana, que fue sede del último Campeonato Mundial Juvenil. Pero el hecho se gestó en Paraguay, donde se desempeña como entrenador, enviado por la Federación Internacional de Esgrima.
"Aquí yo entreno todas las categorías, desde infantiles a mayores. Antes del Mundial me llevé al equipo paraguayo a una pasantía en Cuba. Hicimos una base de entrenamiento con la escuadra holguinera. Era la primera vez que la nación sudamericana participaba en un mundial juvenil. Y una de mis muchachas se llevó un bronce." No solo ese resultado es la clave para entender la aceptación de este joven entrenador antillano (es de Antilla, Holguín). En constante cubaneo mantiene en alto el espíritu de sus pupilos, quienes ya hacen gala de la técnica y conocimientos impartidos por el
"profe", como le llaman.
"Aquí la esgrima siempre fue un deporte prácticamente exclusivo de los militares. Precisamente la Federación Paraguaya de Esgrima está dirigida por el mayor Pedro Cornet, quien me ha apoyado mucho en mi labor. Pero ahora hemos abierto la posibilidad a otros sectores para que se interesen y practiquen este deporte", me comenta en un receso del entrenamiento.
Manuel vive en la Intendencia de las Fuerzas Armadas Paraguayas. Allí, entre los grados y uniformes, se mueve con su ropa deportiva roja, azul y blanca y las cuatro letras de Cuba.
"Muchos de ellos quieren viajar a Cuba y tomarse una foto con Fidel. Y es que el deporte también es una vía para que los pueblos se conozcan mejor. Yo ahora sé mucho del país donde presto servicios, y mis anfitriones también saben mucho más sobre mi Patria".
En el Club de Oficiales de Asunción se oye el chocar de las espadas y las indicaciones que en puro cubano oriental Tamé imparte a sus muchachos. A lo mejor alguno de los contendientes trae en el futuro una nueva medalla al Paraguay. Sería como colmar los sueños del cubano.
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