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 Que
nunca llegue el olvido Pedro de la Hoz y Omar Vázquez Puede ser interminable pero también real. El bolero más largo del mundo se está haciendo visible en El Gato Tuerto. La arrancada fue el jueves a las 10:50 p.m., de la noche y se implantará récord en la madrugada del lunes.
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JUVENAL BALAN |
El Topo es el autor de Verde luz, que ha devenido un segundo himno de Puerto Rico. Cuatro directores artísticos se las arreglan para que el bolero fluya sin interrupciones: Chucho Hernández, Daniel Alcolea, Douglas Ponce y Julio César Leal. Consagrados y voces nuevas se dan la mano en este empeño colosal. Para la memoria, la entrada temperamental de la venezolana Indira Briceño, y el filin trovadoresco de Gilberto Aldana. Aunque el bolero estuvo durante años relegado al olvido en su difusión masiva y el poético título del libro que sobre el género escribió el colombiano Orlando Mora (Que nunca llegue la hora del olvido) se ha cumplido, principalmente, gracias al movimiento solidario que acerca de este evento se ha suscitado, el XV Festival Internacional Boleros de Oro hará un paréntesis mañana domingo. En el Teatro Mella (Línea y A, Vedado), la noche de clausura será ocupada por el espectáculo Daniel Santos. El inquieto anacobero. Sentido tributo a la memoria del intérprete puertorriqueño y su huella en Cuba. Junto a los invitados, entre ellos, la boricua Anamer Castrello, vocalista de auténtica estirpe, actuarán Beatriz Márquez, Servando Vázquez y El Muso y su Sonora, entre otros. El acompañamiento estará a cargo de la Orquesta del ICRT, dirigida por Rey Montesinos y Miguel Patterson. En el América (Galiano y Animas, Centro Habana), la gala Boleros de América (Gran despedida internacional), recibirá, además de los visitantes, a Fernando Alvarez, Angel Bonne, Pedrito Calvo, Natacha Hernández y Alina Clemente, entre otros, respaldados por la Orquesta del Teatro Musical de La Habana, conducida por Wilfredo Cuesta. INOLVIDABLE Toda plasmación escénica debe tener en cuenta la época de gestación, y aunque hoy se cante evolucionadamente, el sentido victrolero debe llegar al espectador precisamente ajustado a este estilo y no a base de background, recurso que aunque le da una mayor seguridad al artista, le resta espontaneidad. Inolvidable (título tomado del hermoso bolero de Julio Gutiérrez), que pasó por el Teatro América fue centrado por cantantes que se destacaron en esta atmósfera. Roberto Sánchez, Orestes Macías, Mundito González y Lino Borges siguen cantando igual que varias décadas atrás (su gran mérito vocal) y los mismos números de entonces, pero con una buena recepción de sus admiradores. Pero no se justifica la cinta grabada cuando en el escenario permanece sonoramente callada la Orquesta del GTMH, bajo la capaz dirección de Wilfredo Cuesta. El colombiano Ernesto Serrano y la venezolana Ana Cecilia Román tuvieron un feliz debut. El primero presentó credenciales con Flores negras, del habanero Sergio de Karlo y conectó con el público, que le coreó sus interpretaciones y lo hizo regresar al escenario. Ella, con el respaldo al piano de Kemal Kairús, interpretó Contigo aprendí, de Manzanero, en una línea tradicional, pero muy ajustada con su afinada voz. Jorge Musa, director del espectáculo del América, ha enmarcado su puesta en escena en un ambiente de descarga musical, contando con la presentación de los actores José Antonio Rodríguez y Diana Rosa Suárez, quienes también recitan obras de Dulce María Loynaz, Mario Benedetti y otros poetas mayores, así como de Felipe Romero, quienes ayudan al logro de esta atmósfera.
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