Convención sobre Medio Ambiente y Desarrollo

Denuncian presiones de transnacionales para otorgar financiamiento

Orfilio Peláez 

La creciente tendencia de las transnacionales y entidades financieras mundiales de vincular el acceso de los países pobres a los flujos de capitales con la drástica aplicación de políticas neoliberales, fue criticada ayer en la penúltima jornada de trabajo de la III Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo, que sesiona en el Palacio de las Convenciones.

Durante una Mesa Redonda dedicada al tema del financiamiento en función del desarrollo sostenible, la Máster en Ciencias Económicas Gladys Hernández, del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, afirmó que tales prácticas se han convertido hoy en una condición esencial para que las naciones subdesarrolladas puedan ser incluidas en los planes expansionistas de los grandes consorcios o recibir los beneficios de los programas de asistencia oficial para el desarrollo.

Contradictoriamente, en la misma medida que los procesos de liberalización y privatización se han profundizado en los países del Tercer Mundo, la condicionalidad también se ha incrementado y las exigencias por parte de las naciones ricas en torno al cumplimiento de los programas de ajuste del FMI son cada vez mayores, sobre todo en aquellos países donde todavía se mantienen controlados por el estado algunos sectores estratégicos, subrayó la especialista.

En su intervención ante el plenario, Hernández explicó como en los últimos años se observa un fortalecimiento de la tendencia a la concentración de las inversiones directas extranjeras en los países capitalistas más industrializados. Entre 1997 y 1998, la participación de este grupo de naciones en los ingresos netos de capitales aumentó de un 59 a un 71 por ciento, mientras que para los países pobres el flujo se redujo de un 40 por ciento a mediados de los 90, a menos de un 29 por ciento en el 2000.

Según la Agenda 21 (Programa de acción sobre el medio ambiente y desarrollo aprobado en la Cumbre de Río de Janeiro en 1992), los países del Tercer Mundo necesitarían unos 125 mil millones de dólares anuales, procedentes de fuentes externas y sin considerar el aporte que ellos mismos deben realizar, para hacer frente a los problemas ambientales. 
Pero los desembolsos reales han sido extremadamente limitados y entre 1994 y 1997, los recursos a disposición del Fondo Mundial para el Medio Ambiente, principal mecanismo de financiamiento en esta esfera, solo ascendían a unos 2 mil millones de dólares, y su presupuesto para 1998-2002, apenas alcanza los 2 mil 75 millones.

Edith Felipe, funcionaria del Ministerio para la Inversión Extranjera y la Colaboración, abogó por rescatar la colaboración Sur- Sur, y llamó a estas naciones a adoptar posiciones comunes para defender su legítimo derecho al desarrollo sostenible.

A la III Convención Internacional sobre el Medio Ambiente y Desarrollo asisten unos 600 delegados de 23 países y será clausurada en la tarde de hoy.

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