 El peligro de ser un buen ejemplo Calificó a nuestro país el filósofo norteamericano Cliff DuRand PEDRO A. GARCIA
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RAUL LOPEZ
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La política agresiva de las distintas administraciones norteamericanas contra Cuba impidieron desde 1959, y por más de dos décadas, intercambios entre estudiosos de la Filosofía y las Ciencias Sociales de los dos países. En 1982, se produjo el primer encuentro en La Habana. De entonces acá, ya van por 13.
Eramos solo seis estadounidenses, una muy pequeña delegación, recuerda ahora el profesor de Filosofía Social de la Universidad estatal de Morgan, Cliff DuRand, uno de aquellos iniciadores de las Conferencias entre filósofos y científicos sociales norteamericanos y cubanos, cuya última edición concluye hoy en horas de la tarde.
No he podido estar en todas las comisiones
—dice al valorar el evento actual que sesiona en la Universidad de La Habana—, pero considero las más interesantes la que aborda el problema de la identidad nacional, tanto entre los afroamericanos como de los cubanos de origen africano; y la discusión sobre la propiedad social y cómo esta puede ser administrada democráticamente.
Dos objetivos tienen estas conferencias
—apunta—, uno es la oportunidad de intercambio académico entre los dos países y por este medio, abrir una brecha en el bloqueo impuesto a Cuba por los EE.UU. y acabar con la ignorancia en la que se ha querido mantener al pueblo norteamericano para hacerlo más vulnerable a la propaganda anticubana.
"El otro, más político, es la solidaridad con este pueblo, traer a norteamericanos a Cuba para que vean la realidad cubana por sí mismos. Hemos sido capaces de desarrollar entre nosotros un grupo, mayormente en las universidades, que al regresar a los EE.UU. hablen y enseñen la verdad sobre este maravilloso país en sus centros de procedencia.
"Hace tres años el departamento de Tesoro nos negó el permiso de salida. Organizamos campañas, reclamamos a nuestros representantes en el Congreso y la administración Clinton nos otorgó licencias válidas hasta este año. Veremos ahora con la nueva administración", señala.
Alerta que la elite gobernante de EE.UU. ve a Cuba como un peligro.
"El peligro de ser un buen ejemplo para el resto de Latinoamérica, para el Tercer Mundo, de constituir una alternativa exitosa y diferente a la globalización neoliberal. Pero para nosotros, el pueblo norteamericano, ustedes no son un peligro y nunca lo han sido. Y creemos que el bloqueo debe cesar ya"
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