 Programa de viviendas Unir voluntades para hacer más Orlando Guevara Núñez SANTIAGO DE CUBA.—Pese a la vasta obra de la Revolución y las inversiones realizadas en la construcción de viviendas
—más del 50 por ciento de las existentes en la provincia se levantaron a partir de 1959—, este continúa siendo un problema de alta sensibilidad.
En los últimos años, miles de familias han sido beneficiadas con nuevos inmuebles o mejoraron los que tienen. Sin embargo, las posibilidades de que el avance sea mayor se ven limitadas por la carencia de materiales.
La producción especializada de este recurso es insuficiente y la alternativa tampoco responde como debe y puede. En ambos casos, las potencialidades que existen no cubren las necesidades, a lo cual se une el bajo aprovechamiento de ellas.
Este año han sido terminadas más de 1 700 viviendas
—la mayoría por el esfuerzo familiar— de un total ascendente a
4 092 en el programa. El mantenimiento y la rehabilitación requieren también de un mayor impulso.
En un reciente análisis sobre este tema, las máximas autoridades de la provincia se refirieron a la importancia de recuperar la Industria de Materiales, elevar la capacidad productiva y crear un sistema organizado de vinculación y estimulación para sus trabajadores.
Quedó claro que no todo depende de recursos materiales, pues dentro de la provincia hay municipios que marchan mejor que otros, sin haber recibido más.
El territorio santiaguero transita ya por el movimiento popular de construcción de viviendas, con 2 039 de ellas en 44 asentamientos. Ese programa, además de la participación de las masas requerirá que cada posibilidad de recurso local se aproveche al máximo.
Se labora también en la adaptación de locales en manos de organismos y que su actual subutilización no justifica su permanencia como inmueble administrativo.
La construcción, mantenimiento y rehabilitación de la vivienda en Santiago de Cuba, muestran alguna recuperación en los últimos meses, pero ese avance solo podrá consolidarse y desarrollarse si tiene como base un sistema organizado de vinculación y estimulación que conduzca a mayores disponibilidades de materiales y convierta estos en viviendas construidas y mejoradas.
El programa integral de la vivienda en este territorio
—además de la construcción, conservación y rehabilitación— incluye y prioriza el enfrentamiento a las ilegalidades y el ordenamiento del fondo estatal.
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