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Destacamentos Mirando al Mar Macao y la historia inédita de una batalla cotidiana ROGER RICARDO LUIS A los 59 años, los ojos le brillan con el mismo fulgor del mar. Las canas a penas asoman a fuerza de tanto yodo marino cotidiano. Lleva en la carne la dureza de casi media centuria dedicado a la pesca rústica en la corriente del Golfo y la plataforma. Basta el primer golpe de vista para darse uno cuenta que Orlando Games García es un hombre de trabajo y ley.
El destacamento femenino Quizás pocos le conozcan por el nombre y los apellidos, pero quien pregunte por Macao en Puerto Escondido, un batey de unas 300 personas, ubicado en el litoral noreste de La Habana, tendrá de inmediato referencia de primera mano. El apodo le viene de muy joven, cuando la miseria le llevó a prenderse duro, como el animalito de marras, en el trabajo que encontrara. El triunfo de la Revolución, tal como él señala "...fue el día de mi verdadero nacimiento, porque lo otro no era vida". La costa y el mar han sido más que el sustento para quien es cabeza de familia. En esa línea azul infinita tiene también su trinchera cotidiana en la defensa, misión de la cual "... como con el trabajo, uno nunca se jubila salvo cuando se lo llevan con los pies por delante para el hueco". Por eso, al crear los CDR los destacamentos Mirando al Mar, no vaciló en estar entre sus fundadores y aportar toda su experiencia como activo colaborador de las Tropas Guardafronteras, no por gusto el primer suboficial Omar Chacón, segundo jefe del puesto de las TGF, le llama, con cariño y respeto, "el rincón histórico viviente". Puerto Escondido ha dejado de ser en cierta forma el lugar remoto y apacible de muchos años atrás. La zona ha sido blanco de la actividad subversiva: primero, predominaron las acciones de infiltración y exfiltración de agentes enemigos y, en estos últimos tiempos, como punto de salidas ilegales del criminal tráfico de personas que auspicia la Ley de Ajuste Cubano. La participación organizada de los vecinos en el destacamento se ha convertido en garantía y escudo ante cualquier contingencia. El propio Macao lo define: "Aquí todo el mundo tiene una misión que cumplir y cuando se da el aviso, no importa la hora, se suelta lo que se está haciendo y a echar palante". Ellos tienen un sistema que el jefe del destacamento cederista lo describe como "... coladeras que van desde la Vía Blanca, sigue por la línea montañosa, pasa por la costa y continúa en el mar con los pescadores y viceversa". En la distribución de tareas, por ejemplo, los pescadores salen a sus faenas de trabajo y cuando detectan algo anormal, avisan de inmediato al destacamento de TGF. SERENIDAD, VALOR E IDEAS JUSTAS La labor del destacamento se extiende a lo largo de 19 kilómetros del litoral y donde existen lugares de muy difícil acceso que es hacia donde ahora están dirigiendo su acción criminal los traficantes de personas, generalmente, en horas de la noche o la madrugada. Olga Lidia es la jefa de la sección femenina del destacamento. De su experiencia en esta misión expone que encuentran madres con niños chiquitos escondidas durante horas en el monte. "Le hablamos para que desistan de su idea y las ayudamos con las criaturas que muchas veces están con mucha sed o llorando por la agresividad de los jejenes y mosquitos". Relata entonces que muchos se van por embullo y espejismos: "Lo más triste es que se juegan la vida del hijito sin tener nada concreto allá, ni trabajo, ni casa. Más bien, porque van detrás del marido, el novio y tienen la cabeza llena de baratijas y de musarañas." Este destacamento ha abortado no menos de cien salidas ilegales. Su fortaleza ha radicado, además, en la superioridad numérica, en conocerse el terreno palmo a palmo, y la serenidad y valor a la hora de actuar. "En ocasiones nos insultan y estamos expuestos a la agresión con disparos de armas de fuego, pues hay traficantes que vienen con fusiles y son capaces de tirarnos al ver perdida una operación", refiere Olga Lidia y con ella la joven Irolis, ama de casa, y Mayra, empleada de la base de pesca deportiva. Macao, con su experiencia en el mar, es uno de los que no se cansa de explicarles a quienes descubren en un intento de salida ilegal los peligros a los cuales se exponen. Barcarcel, otro del colectivo, recuerda la vez en que salieron con urgencia, en medio de una noche cerrada, a buscar una grúa a la base de transporte del petróleo para rescatar a un grupo de nueve emigrantes furtivos. Estos habían salido de otro punto de la costa y la embarcación fue lanzada contra un farallón por un mal tiempo que los sorprendió. En esa oportunidad, refiere, murió una niña que se le cayó al padrastro de los brazos a la hora de subirse a la plataforma puesta a la grúa, por la misma bronca entre ellos, la pequeña apareció al otro día destrozada, como también un joven quien fue lanzado al mar en el forcejeo por acceder al implemento empleado para rescatarlos. No pocas veces los miembros del destacamento cederista han expuesto su vida para rescatar y salvar a quienes se aventuran a tomar el peligroso camino para alcanzar la llamada "tierra prometida". Como bien refieren los miembros de este destacamento Vanguardia Nacional de los CDR, "... de nosotros esas personas solo han recibido respeto y ayuda". Con sus botas de suelas gastadas de tanto andar por el arrecife, a Macao se le ve ahora con frecuencia con un grupo de pioneros mostrándoles cada rincón de este pedacito de Cuba, descubriéndoles cuevas, furnias, pequeñas playas apenas tocadas, enseñándoles cada árbol del monte, sus animales, trillos, atajos y caminos, contándoles de tiempos idos, sus andanzas como guía de Antonio Núñez Jiménez por este rincón de belleza natural insuperable y geografía sorprendente. Los hace mirar al mar, no como la inmensidad azul imposible, sino como fuente de trabajo y frontera a cuidar. Va tejiendo tradición, amor por el terruño y siembra Patria. |