 El mundo de los ricos debe apoyar a
Cuba en su aporte a la salud de los pobres Entrevista al doctor Martín Chiola, ministro de Salud paraguayo Texto y
fotos: ORLANDO ORAMAS LEON
Enviado especial de Granma Los países ricos y las transnacionales deben aportar recursos para los planes de salud en el Tercer Mundo, y apoyar una idea tan humana como el Programa Integral que Cuba ha puesto a la disposición de naciones necesitadas de
África, Asia y Latinoamérica.
Quien así opina, tiene razones de fundamento. El doctor Martín Chiola es ministro de Salud y Bienestar Social de Paraguay, cuya población se beneficia del aporte que hacen médicos cubanos en la vasta geografía de ese país sudamericano.
"El mundo desarrollado y las empresas farmacéuticas deben entender que existen personas que no pueden acceder al servicio por falta de insumos o medicamentos y tienen que aportar para esos grupos. Se trata de traducir parte de la ganancia al concepto de solidaridad", apuntó en entrevista para Granma. "Bienvenidos los amigos", fue el saludo del doctor Chiola cuando me recibió en su despacho, en Asunción. A sus espaldas una foto con Fidel,
probablemente tomada durante su visita a La Habana en ocasión de la reunión de los ministros iberoamericanos de Salud. Fue en octubre de 1999, cuando Cuba y Paraguay firmaron un convenio de colaboración en la esfera sanitaria. Bajo ese acuerdo, un centenar de médicos cubanos contribuyen decisivamente a mejorar las condiciones de vida de la población paraguaya. "Son profesionales que están atendiendo a núcleos de campesinos en situación de pobreza, y que no accedían a los servicios de salud", subraya Chiola, quien acaba de regresar de una gira por localidades del interior,
"donde la gente no me pide un médico cualquiera, sino que traiga a más médicos cubanos". Aumento de la cobertura médica, mejoramiento sustantivo de los índices de vacunación, contribución decisiva al sistema estadístico y de
referencia, formación de promotores e inserción en las comunidades, son algunos de los aportes que los especialistas antillanos entregan a diario, según el Ministro.
En los sitios donde laboran los cubanos la mortalidad materno-infantil se redujo a la mitad. Junto a sus colegas paraguayos trabajan para prevenir enfermedades que antes desgarraban la infancia de miles de niños. Mientras en Argentina y Brasil se reportan brotes de sarampión, Paraguay es territorio libre de la enfermedad. La parálisis infantil y el tétanos neonatal están prácticamente vencidos, explica el entrevistado. "Pienso que el futuro pertenece a la medicina socializada, como la única forma de resolver los problemas de las grandes mayorías necesitadas. Ahora mismo, la medicina liberal y privada, y el seguro, cubren cada vez menos sectores poblacionales. Por eso están abarrotando nuestros hospitales."
La contribución cubana se complementa con centenares de becas otorgadas a Paraguay en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas, una visión de futuro de la que se benefician numerosos países del Tercer Mundo.
"Se trata de una experiencia inédita, pero tenemos muchas esperanzas en los jóvenes que estudian medicina en Cuba. Creemos que por la formación recibida no les resultará extraño sustituir a los cubanos en las áreas rurales e intrincadas. Creo que es el tipo de médico que va a venir de Cuba, y eso es precisamente lo que necesitamos para la atención primaria y el programa materno-infantil", concluyó el titular de Salud paraguayo.
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