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La Colmena el más antiguo laboratorio ALBERTO NUÑEZ BETANCOURT Eso de que te pique una abeja, y otra, y otra más no tiene ninguna gracia, parece decir con la expresión del rostro Santiago, mientras el doctor Sergio toma con las pinzas otro de estos insectos y el anterior agoniza luego de brindar su último servicio. Mas, paradójicamente, esas picadas y el veneno que porta el aguijón introducido en diversas partes del cuerpo representan una mejora indiscutible en la calidad de vida de pacientes aquejados de esclerosis múltiple, artritis reumatoide y muchas artropatías.
Estoy luchando por volver a caminar, expresa Santiago Sánchez, quien pide que no le pregunte a cuántas picadas de abeja se ha sometido en los tres últimos años de tratamiento de los 10 que sufre de la esclerosis múltiple que lo condena a un sillón de ruedas. Sencillamente perdió la cuenta. Imagínate que en cada sesión son 30 y más, me dice.
Muy cerca de él, Cristina Figueroa da fe de las bondades de esta técnica: Ahora compruebo que las abejas, hasta en la evidente agresión que constituye una picada, producen bienestar. Claro está, este proceder es llevado con rigor científico y se basa en el esquema de la acupuntura.
De los 18 años que llevo padeciendo de artritis reumatoide, los últimos nueve meses ligados a la apipuntura me han proporcionado los mejores resultados. Otra vez la naturaleza impone su sabiduría, apunta. Desde hace tres años el doctor Sergio Gutiérrez Araluce, especialista en Medicina General Integral y diplomado en Medicina Tradicional, junto a un equipo médico, lleva adelante la consulta y tratamiento de apipuntura en un departamento creado para el desarrollo de la Medicina Natural y Tradicional, en el hospital universitario Calixto García. Las picadas se aplican en determinados puntos, según el diagnóstico, y el número de estas depende del cuadro clínico del paciente —refiere el galeno. El aguijón es mantenido durante 15 ó 20 minutos para garantizar el bombeo del veneno, el cual entre otras ventajas estimula de manera natural la producción de cortisona en el organismo, sin acarrear los efectos secundarios que causan los esteroides cuando son inyectados. La terapia contempla no solo la apipuntura, sino que es más integral y se combina con otros productos de la colmena, ese inagotable laboratorio que muchos hombres de ciencia consideran el más antiguo del mundo. Así, la miel propiamente, la jalea real, el polen y el propóleos se integran armónicamente para favorecer la recuperación del paciente. La picada de la abeja, o mejor el beso de este animalito, como lo califica José Antonio, el primer paciente de esta experiencia que ya supera la cifra de 6 000 pinchazos, también se aplica hoy día para tratar los queloides ocasionados por intervenciones quirúrgicas. Los buenos resultados reportados por la apipuntura en diversas patologías y la incidencia nula de toxicidad o alergia hacen de esta terapia natural un método que merece generalizarse. Por tal razón, en el presente se adiestra un personal para abrir clínicas similares en Sancti Spíritus, Villa Clara y la Isla de la Juventud. LA INVESTIGACION, PUNTO DE PARTIDA El desarrollo de una tecnología propia para la producción de veneno de abeja es uno de los 159 resultados científicos que registra la Estación Experimental Apícola. Pero el quehacer de esta entidad es mucho más abarcador, advierte su director, el Master en Ciencias Adolfo Pérez Piñeiro, un convencido de la necesidad que tenemos de impulsar la producción y uso de los productos de la colmena. Sobre el potencial de Cuba para desarrollar esta variante de medicina natural, Adolfo no tiene duda. Por eso cuando asistió en 1995 a un Congreso de la Federación Internacional de Asociaciones de Apicultura, APIMONDIA, en Laussana, Suiza, y presenció en un trabajo relacionado con la cicatrización de heridas derivadas de intervenciones quirúrgicas, las ventajas de la miel sobre medicamentos logrados por síntesis química, se dijo con regocijo y asombro: Pero... si en Cuba tenemos una experiencia similar (1992-1993) en la Unidad de Quemados del hospital Calixto García, la cual arrojó una cicatrización tres veces más rápida con el empleo de miel y propóleos que con métodos convencionales... El trabajo de investigación de la Estación Experimental Apícola está dirigido al manejo y la genética de las abejas, las plantas melíferas y el estudio de los frutos de la colmena para la certificación de calidad de los productos y el uso óptimo de estos con fines nutricionales y terapéuticos. Quizás el resultado más relevante —por abarcador— de esta institución científica sea el desarrollo de una apifarmacopea de elevada eficacia para el tratamiento de diversos males de salud, comenta Adolfo. Este empeño se lleva a efecto en cooperación con una Comisión de APIMONDIA, a partir de recursos nacionales como miel, propóleos, jalea real, polen y apitoxina, combinados con los aceites esenciales de las plantas de la flora autóctona. Algunas de estas mezclas llamadas aromieles se encuentran hoy día en fase de ensayo clínico y han demostrado efectividad ante infecciones generales, digestivas y respiratorias. El doctor Luis Climent, pediatra especializado en vías respiratorias, del hospital Juan Manuel Márquez, se declara optimista por los resultados alentadores que los productos de la colmena vienen mostrando frente a patologías respiratorias. La miel de abejas y sus derivados poseen propiedades terapéuticas indiscutibles que los hacen productos muy singulares
—señala. Fíjate, que el hombre no ha logrado una formulación artificial que los sustituya. |