Los títulos de la Ley Helms-Burton hacen palidecer a la Enmienda Platt

Pedro A. García

Los títulos de la Ley Helms-Burton hacen palidecer y sonrojar a la Enmienda Platt y sus autores, que nunca se les ocurrió ir tan lejos en el injerencismo, afirmó ayer Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en la jornada de clausura de la Conferencia Científica que sobre el oprobioso apéndice constitucional sesionara en el Instituto de Historia.

En su conferencia magistral sobre las relaciones Cuba-EE.UU., a un siglo de este mecanismo neocolonial, Alarcón explicó que mientras la Enmienda establece el derecho a la intervención y es un tratado entre dos países, que prohíbe a uno de ellos vínculos con terceros, la Helms-Burton describe el injerencismo que proclama y es una ley unilateral del Congreso de los EE.UU., que pretende perseguir a los inversionistas que vienen a Cuba.

Se refirió a que en los últimos años se ha producido una intensificación de la guerra económica contra Cuba y la ampliación de las medidas y acciones prácticas que desde el triunfo de la Revolución se habían puesto en vigor y desmintió los intentos sistemáticos de hacer creer que la política de hostilidad hacia nuestro país ha ido cambiando y flexibilizándose.

Habló de un esfuerzo de falsificación en el manejo de la información para enmascarar las pretensiones anexionistas y avasalladoras de la independencia de Cuba. Puso como ejemplo la ley que el pasado año supuestamente habría permitido por primera vez las ventas de alimentos y medicinas a nuestro archipiélago.

Es imposible encontrar en la prensa occidental una explicación medianamente exacta de que ni siquiera existe esa legislación en términos prácticos, señaló, pues no se han redactado las regulaciones necesarias para su aplicación.

Esta última jornada estuvo dedicada a las relaciones entre Cuba y EE.UU. a partir de la segunda mitad del siglo XX. Bradley Zakarin, de la Universidad de Harvard, abordó la "nostalgia plattista" dentro del proceso de distanciamiento entre los dos países. De hecho, aseguró, el plattismo no ha desaparecido de la mentalidad de los políticos y académicos de su país.

Al analizar las relaciones entre ambos países en la década del 50, April Brown, de la Universidad de Arkansas, planteó que la política hacia Cuba en ese período fue más una reacción a la realidad europea que a la situación cubana.

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