 Gira europea de Bush Nuevas protestas en Bruselas Resistencia europea a propuesta antimisil norteamericana BRUSELAS, 13 de junio.—Treinta activistas de Greenpeace fueron detenidos durante las protestas que protagonizaron por la llegada al aeropuerto militar de Bruselas del presidente norteamericano George W. Bush, mientras que otros hacían sobrevolar una banderola sobre la capital belga donde podía leerse Parar la guerra de las galaxias, según reporte de la agencia EFE.
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Los activistas de esa organización protestaron pacíficamente al encadenarse ante las puertas de las instalaciones del aeropuerto para expresar su rechazo a la negativa de Estados Unidos de sumarse al acuerdo de Kyoto y por los planes de la Administración Bush de desarrollar un escudo antimisiles.
La víspera, alrededor de 2 000 personas se concentraron frente a la sede de la Embajada norteamericana en esta ciudad para protestar por la presencia de Bush y la realización de la cumbre de la OTAN.
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El mandatario de Estados Unidos participó en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Alianza Atlántica que se efectuó en la sede de esa organización aquí, mientras centenares de personas lograron romper el gran dispositivo de seguridad que rodea la instalación.
En el encuentro, el presidente francés, Jacques Chirac, pidió a Estados Unidos que trabaje por preservar el actual equilibrio estratégico, del que es un pilar el Tratado de Misiles Antibalísticos (ABM) firmado con Rusia en 1972.
Por su parte, el canciller federal alemán, Gerhard Schroeder, recordó que el control y la no proliferación de armas nucleares deben seguir siendo factores vitales en las iniciativas de seguridad occidentales.
Al margen de la reunión, el portavoz de la Casa Blanca, Art Fleischer, señaló que los planes del Sistema de Defensa Antimisiles cuentan con
"varios apoyos importantes dentro de la OTAN", aunque no los precisó.
Según DPA, el presidente del gobierno español, José María Aznar, fue el primero de los líderes del Viejo Continente en apoyarlo, al declarar en Madrid
"que nadie ha podido demostrar que esa iniciativa no pueda producir más seguridad".
Tal actitud provocó la inmediata reacción en la oposición, desde donde surgieron voces que tildaron a Aznar de lacayo de los norteamericanos.
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