La hazaña del plástico
ORTELIO GONZALEZ MARTINEZ
Los cuatro fundadores de la empresa avileña de cepillos e hisopos Juan Antonio Márquez aseguran que siempre tuvieron la certeza de que aquella nave con obsoletos equipos llegaría a convertirse en una gran industria.
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NOHEMA DIAZ MUÑOZ |
Las mujeres constituyen más de la mitad de la fuerza laboral.
Y no por simple imaginación, sino porque todavía guardan en la memoria la visita del Comandante Ernesto Che Guevara, en febrero de 1963, cuando recorrió el centro y en los distintos puestos de trabajo compartió con los obreros y se interesó por las particularidades y el futuro de la naciente industria, donde, por entonces, solo fabricaban cepillos para uso comercial e industrial, y unos pocos hisopos.
Pasadas más de tres décadas, las máquinas cambiaron su andar lento y fatigado por uno más rápido, de mayor eficiencia, donde se combinan la disciplina laboral y la productividad del colectivo.
"El capital humano es la mayor riqueza que tenemos", asegura Gilberto Gómez Cruz.
La Juan Antonio Márquez amplió el horizonte productivo en los últimos años y de todas las industrias pertenecientes a la Unión del Plástico en el país, es la que fabrica la mayor variedad de utensilios (más de 200) y la única que produce cepillos dentales, artículos de los cuales puso más de dos millones en el mercado nacional desde que fue montada la línea, en 1997.
A la lista se agregan otros tipos de cepillos e hisopos de cerdas de metal, plástica y animal para industrias de gran importancia como la azucarera, la sideromecánica, la alimentaria y la biotecnología; además de escobas, jabas plásticas de malla, revolvedores de licor...
Combinando el uso de viejas máquinas con otras más modernas, desde hace unos años la fábrica asumió el compromiso de autofinanciar en divisa su producción, muy a tono con los cambios que operan en la empresa cubana contemporánea.
Y la mejor muestra es que hasta el momento ha colocado unos 50 renglones en el mercado interno, al tiempo que exportaron a países del área caribeña las primeras partidas de jabas plásticas.
El ingeniero Gilberto Gómez Cruz, director de la empresa, asegura que junto al programa de las nuevas inversiones que acometen (valoradas este año en 467 400 dólares), la garantía más importante son los trabajadores, en su mayoría mujeres, quienes forman una fuerza laboral experta, estable y disciplinada.
Todo ello posibilitó asimilar los cambios y reorientarse con rapidez en medio de las exigencias de las nuevas condiciones económicas y comerciales en que se desenvuelve la empresa estatal socialista cubana.
Razones de fuerza por las que a cualquier trabajador le es familiar hablar de rentabilidad, costos, plan de negocio, palabras de gran vigencia en los tiempos actuales, avizoradas por el Che 38 años atrás y están pendientes de su aprobación para iniciar el perfeccionamiento empresarial.
Según confiesa Arsenio Casanova, uno de los cuatro fundadores, aquella visita del Che siempre los impulsó a dar un poquito más. Recuerda cómo después El Nene
—Antonio Olivera—, por aquel entonces mecánico del departamento de encerdado, quemaba los neumáticos que encontraba botados para sacarles los alambres y fabricar las cerdas de los cepillos. Así aparecieron muchas soluciones que posibilitaron hasta hoy mantener de alta viejos equipos.
Al pie de una vetusta máquina Schlesinger, de la antigua RDA, (equipo que afortunadamente no ha desaparecido) ahora cuentan la historia con la nostalgia del primer día y hablan del Premio de la Calidad obtenida en la provincia por la buena presencia, fabricación y promoción de las producciones, de la nueva línea de cepillos dentales en fase de montaje, que elevará a cinco millones al año la cifra de estos artículos de primera necesidad, para contribuir a que el país disminuya las importaciones de estos utensilios.
Esta entidad avileña lleva con rigor la evaluación de sus trabajadores. Según explica Milagros Borges Echemendía, especialista en cuadros y capacitación, en los mismos talleres los nuevos obreros aprenden los secretos del plástico, a la vez que existe un movimiento de aprendiz con estudiantes de la escuela de oficios, algunos de los cuales, según su aptitud y las necesidades del centro, ocupan distintos puestos de trabajo.
La filosofía que impera es dar un poco más en cuanto allí se hace, y el mejor de los ejemplos en la aspiración de los 250 trabajadores de la fábrica de mantener la condición de mejor empresa del país, entre las pertenecientes a la Unión del Plástico.
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