 Regresaron
nuestros corajudos campeones Elogia
Fidel hazaña de boxeadores cubanos en Belfast Miguel
Hernández El
Comandante en Jefe Fidel Castro consideró que la lección del reciente
Mundial de Boxeo en Belfast, caracterizado por decisiones arbitrales
correctas, debiera estimular el deseo y la alta conveniencia para la
organización internacional y el deporte, en cualquier competencia y
especialmente en las justas mundiales y olímpicas, de mantener el
principio de la justicia y la imparcialidad.
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RICARDO LOPEZ |
Fidel dio un emotivo abrazo al mejor boxeador del Mundial, Mario Kindelán. La
trascendencia de la digna postura cubana hace casi dos años, cuando se
retiró del Mundial de Houston y obligó a una "cirugía"
ineludible en partes vulnerables de la Asociación Internacional, fue
remarcada anoche durante la ceremonia de bienvenida a nuestros campeones
que confirmaron su liderazgo en la cita irlandesa con siete de oro y dos
de bronce, y 62 puntos, para garantizar con facilidad el primer lugar
entre 64 países.
"Sin la actitud
digna de nuestro equipo, sin aquel gesto valiente, y de los dirigentes; si
no se hubiesen retirado de aquel antro mafioso, nuestro país no habría
podido disfrutar de la gloria que ha disfrutado en estos días... Nosotros
en Texas fuimos campeones. Ganamos el campeonato a pesar de todas las
basuras y aquella Copa no es de nadie, es nuestra... Estimamos que para
que la rectificación sea completa por parte del organismo internacional
debían devolvernos la Copa robada", dijo Fidel sobre la losa de la
terminal aérea José Martí.
Reconoció
el esfuerzo por organizar en Belfast "una de las competencias más
imparciales que he visto" donde se buscaron fórmulas para hacer difícil
el fraude con mecanismos para medir a los jueces. "Si no querían
arruinar definitivamente su organismo tenían que rectificar",
sentenció.
En otras reflexiones,
Fidel declaró sentirse muy impresionado con el desempeño de nuestros púgiles.
"Me maravilló, y tal vez nunca lo vi así en tan alto grado, la
inteligencia con que ustedes combatieron, la serenidad con que lo
hicieron".
Coincidió con el
director técnico Sarbelio Fuentes en destacar el papel de la disciplina
como clave en esta preparación, y el patriotismo. "Lo que cada uno
de ustedes sentía cuando iba al podio lo sentía todo nuestro pueblo...
En nombre de la Patria les damos las gracias", les dijo finalmente a
los deportistas antes de dirigirse hacia ellos para intercambiar
impresiones.
A la cabeza de los héroes
deportivos estaba el peso ligero Mario Kindelán, quien a la galería de
todos los títulos que confiere la AIBA, sumó en esta ocasión una
segunda medalla de oro mundial y la Copa Rusell al mejor boxeador del
torneo. Y un ramo de flores que le entregó Miriam Yanet Martín, en
nombre de nuestros pioneros.
Y él, y todos sus
colegas, sumaron también otro título, cuando por medio del dirigente
juvenil Otto Rivero, se supo que Raúl los había calificado de ¡CORAJUDOS!
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