Santiago de Cuba
Nuevas luces cada día
Orlando Guevara Núñez
Noviembre 11 de 1999. El
diagnóstico de la electrificación en los ocho complejos agroindustriales
azucareros de la provincia ofrece un panorama difícil: 5 448 viviendas
con un servicio deficiente. Decenas de instalaciones económicas y
sociales, entre ellas escuelas y consultorios médicos en igual
situación.
El voltaje en los circuitos
promediaba a unos 80 Volts por vivienda en los horarios pico. La vida
útil de los equipos electrodomésticos sufría un descenso brusco y
truncaba la satisfacción y necesidad del acceso a los programas
informativos, culturales, deportivos y otros. Peligro para los usuarios
por el mal estado de las líneas. Derroche de electricidad y deficiente
control sobre su uso.
Pero el diagnóstico no se
hizo para satisfacer curiosidades, ni para enriquecer archivos. Mucho
menos para esgrimirlo como cifras abrumadoras de una situación
irreversible. A partir de entonces, la normalización del servicio
eléctrico en los bateyes azucareros de Santiago de Cuba se convirtió en
un programa cuyos avances y perspectivas son inobjetables.
En el año 2000 la situación
se transformó en los CAI Rafael Reyes y Chile y a ellos se suma ya el
Salvador Rosales. El servicio eléctrico con calidad beneficia ahora a 2
019 viviendas, cinco escuelas,11 consultorios y otros objetivos
económicos y sociales.
Los pobladores de estos tres
bateyes disfrutan de un suministro eléctrico, además de bueno, estable.
Y se beneficia también la economía, porque si antes el consumo promedio
mensual por consumidor era de 140 kW/h, se ha reducido a 90, es decir, 50
menos. El ahorro equivale, sumando los tres bateyes, a 58 MW/h cada mes.
Por otra parte, las pérdidas en los circuitos de distribución, que eran
de un 20 por ciento, bajaron a un 4,2. El programa tiene prevista la
normalización del servicio eléctrico —en los cinco CAI restantes—
durante el presente año. Los directivos del MINAZ y de la Organización
Básica Eléctrica (OBE) en este territorio así lo afirman.
Otras casi 3 900 viviendas
serán beneficiadas —lo están siendo poco a poco— a la vez que 21
escuelas y 41 consultorios se incluyen en la transformación. Los vecinos
de Los Reynaldos, Paquito Rosales, Dos Ríos, América Libre y Julio
Antonio Mella tienen ahora más cercana la solución de su problema.
Todos los proyectos están
terminados y la provincia debe ahora incrementar la producción y
"siembra" de postes, para que cuando el resto de los recursos
llegue el trabajo adquiera mayor celeridad.
Este esfuerzo, sostenido por
cuantiosos recursos materiales y financieros, eleva la calidad de vida de
los pobladores en los CAI azucareros. Y su proyección es trascender
después el área de los centrales y beneficiar, en primer lugar, bancos
de semilla, poblados cañeros y otros objetivos económicos y sociales
enclavados en los límites de los CAI. Eso será más adelante.
Por ahora, puede afirmarse que
el programa está avanzando y mucho lo agradecen los beneficiados,
mientras que trabajadores del MINAZ, la OBE y la Construcción —principalmente—
amasan con cemento, acero, cables, transformadores e interminables
jornadas de trabajo, la felicidad conquistada y la que está por alcanzar.
Lo saben bien quienes cada mañana son testigos de nuevas luces que nacen.
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