Nepal: donde belleza y pobreza
van de la mano
ARNALDO MUSA
La belleza escénica del Reino de Nepal es
antológica, por lo que no es de extrañar que el turismo constituya la principal fuente
de sus ingresos. Alfombras, telas y tejidos nepaleses son famosos, aparte de su riqueza en
cuarzo, agua, recursos forestales, poderío hidroeléctrico y hasta modestas reservas de
lignito, cobre, cobalto y mineral de hierro.
Pero este país de 140 800 kilómetros
cuadrados y 24 702 119 habitantes (censo de julio del 2000), situado entre China y la
India, las dos naciones más pobladas del planeta; con ríos que descienden del Himalaya y
le proporcionan una de las redes fluviales más ricas del mundo, es extremadamente pobre,
tiene las tres cuartas partes de su población analfabeta y presenta una expectativa de
vida de 58 años, que en algunas regiones apenas rebasa los 34.
La estructura social medieval, agravada por
prácticas corruptas y condiciones climatológicas extremas, convierten a ese Estado en
uno de los más pobres del mundo. La inflación aumentó un 35% el año pasado, y el
precio de los alimentos básicos en un 51%.
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| REUTERS |
Nepaleses demandan en Kathmandú el
esclarecimiento de la masacre de la familia real.
Con estas condiciones, Nepal permanece
comúnmente alejado de la atención de las agencias noticiosas, que en estos días lo
llevaron a la primera plana de los periódicos por el asesinato de su rey y casi toda la
familia real por supuestas trifulcas palaciegas.
Pero el hecho ocurre tras varios días de
huelga general contra lo que califican de corrupción generalizada, que provocó la
renuncia del premier Bathirai, en una nación que está al borde de la guerra civil por la
acción continuada de guerrillas armadas desde 1996.
Todo esto alimenta versiones sobre el motivo
real del múltiple asesinato, hecho calificado por la jefatura insurgente de conspiración
derechista para evitar que el rey asesinado, al que calificó de patriota, tomara
decisiones favorables al pueblo.
Ya hace 11 años, las protestas populares
habían forzado a una transición democrática, pero los resultados de las elecciones al
efecto que otorgaron el 80% de los votos a la izquierda en Kathmandú, la
capital fueron ignorados, y asumió la presidencia Girija Prasad Koirala, quien
también ostentó el premierato, además de encabezar los ministerios de Relaciones
Exteriores, Finanzas, Defensa y Salud.
Ello aumentó el descontento social y la
corrupción ahogó cualquier posibilidad de desarrollo. Según el periodista español Juan
Carlos Galindo, altos cargos del Ejército real fueron acusados de apoderarse de dinero
público y numerosos congresistas vendieron su pasaporte diplomático a las bandas de
contrabandistas.
Ahora Koirala ha sido vuelto a llamar para
encabezar el gabinete y tendrá que enfrentar el creciente y cada vez más fuerte
descontento en los campos y calles, cuya represión arrojaría, sin dudas, una mayor
desgracia a esta nación del Tercer Mundo. Para muchos observadores se impone la necesidad
de un diálogo que comience a gestar una verdadera democracia y el desarrollo social, como
único camino para Nepal, nación donde belleza y pobreza van de la mano.
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