El
apoyo y la unidad del pueblo en torno a la Revolución hoy es mayor que
nunca antes
Dialoga Fidel con delegados
al II Congreso Internacional Cultura y Desarrollo
Pedro de la Hoz
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JORGE VALIENTE |
La conciencia de nuestro
pueblo, la cultura en el sentido más amplio, la experiencia, la confianza
en sí mismo, la seguridad, la organización, el grado de unidad alcanzado
en tiempos difíciles, han sido factores decisivos para resistir los
embates del período especial y continuar profundizando la obra
revolucionaria, explicó el Comandante en Jefe Fidel Castro al realizar
una profunda reflexión sobre la historia de la Revolución Cubana y las
razones de su sobrevivencia ante los participantes en el II Congreso
Internacional Cultura y Desarrollo, al término del panel que expuso ayer
el alcance de nuestra política cultural y los programas que en ese
terreno se llevan a cabo en la actualidad.
En su intervención afirmó
que hoy el apoyo a la Revolución es el más alto que nunca haya existido
y que la unidad del pueblo en torno a la Revolución hoy es mayor que
nunca.
Para responder a una pregunta
del comandante sandinista Tomás Borge acerca de cómo ha sido posible que
la Revolución haya salido adelante en medio de tantas dificultades,
Fidel, que se hallaba en la primera fila del plenario del Palacio de las
Convenciones, accedió a subir al podio junto a los panelistas, Abel
Prieto, Carlos Martí, Rafael Bernal, Miguel Barnet y Fernando Rojas.
Precisó que en Cuba habría
que hablar de dos milagros, el de sobreponernos a la agresión y al
bloqueo y otro mucho mayor, el de sobrepasar el desplome de la Unión
Soviética y el campo socialista europeo, lo cual fue posible,
fundamentalmente, debido a la extraordinaria obra transformadora de la
Revolución en los treinta años precedentes.
El Presidente de los Consejos
de Estado y de Ministros hizo un recuento de las medidas que adoptó la
Revolución desde el mismo triunfo de Enero de 1959 que ganaron la
adhesión de la mayoría absoluta de nuestra población y de los
permanentes intentos de las administraciones norteamericanas, tan temprano
como el verano de 1959, por destruir el proceso cubano, y ejemplificó
cómo trataron de aplicar aquí inútilmente la receta con que derrocaron
al gobierno del presidente guatemalteco Jacobo Arbenz, que costó la vida
de 150 000 personas.
También se refirió a lo que
significó el verdadero ejercicio del poder por el pueblo y el triunfo por
primera vez de la justicia social en nuestra historia y comentó la obra
transformadora en la educación, la salud, el deporte, la formación
profesional, la electrificación y la garantía de las necesidades
básicas de la población.
Recordó que en medio del
período especial los Estados Unidos recrudecieron la guerra económica
mediante la adopción de las leyes Torricelli y Helms Burton, denunció la
vigencia de una ley asesina como la de Ajuste Cubano y recalcó cómo a
pesar de todo ello la Revolución no solo resistió sino siguió
avanzando. Aunque todavía no se puede decir que haya cesado el período
especial, se han ido recuperando para el pueblo muchas cosas y, lo más
importante, se han hecho muchas otras con las que no se contaba antes.
Margot Rodríguez, instructora
de artes plásticas de la Casa de Cultura pinareña Pedro Junco, mostró
al Comandante en Jefe los resultados del proyecto De sueños y esperanzas
que lleva a cabo en una escuela especial de niños con retardo mental en
su ciudad, ocasión que fue aprovechada por el líder de la Revolución
para comentar la jerarquización que ha dado siempre nuestro Estado a este
tipo de enseñanza en todo el país.
Uno de los asesores del
Ministro de Cultura de República Dominicana le preguntó acerca de cómo
la Revolución ha concebido sus programas en los próximos años, a lo que
Fidel respondió con una amplia exposición sobre lo que nos proponemos
hacer en diversos campos para conseguir un desarrollo social y humano
superior, sin hacer la más mínima concesión en nuestros principios y
sobre la base de la defensa de nuestras conquistas, nuestra independencia,
nuestras ideas y nuestro sistema democrático.
En su explicación abordó
diversos aspectos de las realidades prevalecientes en el mundo dominado
por la hegemonía imperial, como la corrupción, las políticas
neoliberales, la nocividad de la propaganda comercial, la politiquería
electoral, la exacerbación del consumismo, la destrucción del medio
ambiente.
Un concepto expresado por
Fidel halló una sensible recepción en el auditorio: la idea de que no se
puede aspirar a mejorar la sociedad si no se propician verdaderas
oportunidades y posibilidades para todos. En tal sentido proclamó que
"vamos a crear una auténtica igualdad de oportunidades, partiendo
del concepto de que la inteligencia está en las masas y de que el talento
es masivo".
Y a manera de anticipo dijo:
"Esto que se ha explicado aquí es solo el principio de lo que
podemos y vamos a hacer".
Ya al final, el teatrista
Huberto Llamas habló de la experiencia de participación popular de la
comunidad de Cruz de Piedra, en los alrededores de la capital, y de la
comunión artística que con esos pobladores han logrado los artistas
profesionales. Al mencionar el nombre de María de los Angeles Santana,
que con 87 años se entrega a la creación, Fidel dijo que allí había un
ejemplo de que lo que había contado no era una utopía.
Anteriormente los panelistas
cubanos expusieron a los delegados la realidad cultural del país y el
papel que desempeñan las principales instituciones del sistema cultural y
los principales programas que se desarrollan.
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