 Historia de una tenaza
José Antonio Fulgueiras
SANTA CLARA.Arsenio Iglesias se debate hoy entre la nostalgia y el orgullo:
"Cada vez que entraba a la fábrica me
animaba observar la tenaza que hicimos el Che y yo aquella mañana de 1964 en que quedó
inaugurada Planta Mecánica".
"Y también me llena de orgullo que la
hayamos donado, hace unas semanas, al memorial que guarda los restos del Comandante y sus
compañeros caídos en Bolivia. Así, más personas de todo el mundo conocerán la
verdadera historia de ese instrumento."
Arsenio es un negro alegre y locuaz que ya
cruzó por los 60 años de edad moldeando el hierro candente en madrugadas frías o tardes
calurosas. El pelo blanco contrasta con el negro de su piel.
La mampara de otro milenio no le ha borrado
los recuerdos: "Yo estaba moldeando una parte de la tenaza cuando siento que alguien
estaba parado detrás de mí, me viro y veo que era el Che. Entonces traté de seguir
trabajando como si nada, dándole al hierro con más elegancia y fuerza, pero con menos
puntería".
Tiene el rostro jubiloso y la mente estirada
37 años hacia atrás. "Me acuerdo que él me dijo": "Eh, estás haciendo
las herramientas", y yo le contesté: Sí, Comandante, estamos moldeando las tenazas.
Luego me ayudó a hacer la otra parte, la cual siempre he pensado que quedó mejor".
Sonríe ahora con la llegada de una anécdota
desempolvada en el tiempo
"Al terminar me pidió la latica para
tomar agua y uno de sus escoltas trató de impedirlo, pero él, amistoso, se negó al
reclamo y expresó en voz alta: Un obrero como este jamás pensaría en envenenarme."
Yo sé que Arsenio y otros fundadores como
él, se tuvieron que arrancar del corazón esa tenaza para llevarla hacia el Memorial. Era
el objeto más vistoso de la fábrica, la guardiana de influir sobre lo bueno, la
inspiradora de los récords productivos.
Mas, entendieron abrirla a la pupila del
universo y eso es solo posible cuando la convicción internacionalista también late en el
lado izquierdo de los hombres.
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