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 Sobre el Todos Estrellas
¿Máels o Meriño?
SIGFREDO BARROS
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RICARDO LOPEZ |
Votaciones muy cerradas en
algunos casos, casi unánimes en otros y la justa elección de Máels Rodríguez como el
jugador Más Destacado matizaron este año la selección del equipo Todos Estrellas,
difícil en grado sumo pues la XL fue una serie rica en acontecimientos destacados y
hazañas individuales.
Si algo superior se observó en esta ocasión
con respecto a años anteriores, fue la participación de 60 miembros de la
prensa de casi todas las provincias del país, pues el béisbol se juega en Cuba desde
Guane hasta Baracoa y, por tanto, todos los medios que cubren regularmente el torneo
tienen el derecho de estar representados a la hora de escoger a los mejores.
Y resultó también motivo de satisfacción el
comprobar que se ha dado un paso de avance a la hora de emitir un voto desprovisto de
pasiones y fanatismos que lastran el análisis objetivo y, en no pocas ocasiones,
desconocen una actuación meritoria, un récord. El periodista debe de ser, ante todo, un
evaluador consciente que contribuya con su trabajo diario a la mejor comprensión del
juego por parte de la afición y no un simple propagandista de un equipo en cuestión.
La selección del Más Destacado fue un buen
ejemplo de esto último. Máels Rodríguez, amparado en sus 15 triunfos con un conjunto
que finalizó en el 13er lugar, su fantástico promedio de carreras permitidas (3,13 por
debajo de la media nacional) y sus 263 ponches, no admitía discusión.
Sin embargo, aquí la votación fue cerrada,
pues el derecho espirituano recibió 197 puntos por 131 el receptor santiaguero Rolando
Meriño. Algunos argumentaron que, tradicionalmente, el jugador más valioso pertenecía
al equipo ganador del campeonato. Quizás esto haya sido así cuando las Series Nacionales
no se decidían en una larga serie de play off, pero ahora la situación es distinta y,
por esa razón, a partir del año próximo se escogerá al más destacado del torneo
regular y al más valioso de los play off. Esta última distinción sí le correspondía a
Meriño sin objeciones, pues fueron sus oportunos batazos la principal fuente de
inspiración de los tricampeones nacionales.
Se prevía una fuerte pugna a la hora de
escoger a los jardineros. Y así sucedió. Después del casi unánime Osmani Urrutia, se
"coló" Roberquis Videaux a pesar de que el guantanamero solo jugó 27 partidos
como guardabosque y 41 en la inicial y en el tercer puesto clasificó Orlis Díaz, cuyas
87 carreras impulsadas pesaron más que los 49 extrabases del matancero Amaury Casañas.
Como se ve, en los jardines la selección no se hizo por posiciones, una práctica que ya
es común en otras latitudes, por cuanto normalmente los defensores de las praderas se
desempeñan en más de una y resultaría injusto por citar un ejemplo, escoger
a un jardinero izquierdo con menos rendimiento que dos centrales de superior actuación.
Lamentablemente hubo dos omisiones en la
planilla repartida a los órganos de prensa, las cuales no incluyeron al mejor director y
al equipo más comba-tivo. Para la primera designación el nombre de Higinio Vélez se
pinta solo: apenas otros dos, Ramón Carneado y Pedro Jova, han podido guiar a un equipo a
la consecución de tres o más títulos. Para la segunda, Santiago de Cuba tiene todas las
de ganar: jamás se dieron por vencidos y supieron sacar fuerzas de flaquezas en más de
una ocasión.
El próximo año, cuando la XLI Serie Nacional
haya pasado a la fase de recuento, la selección del equipo estelar se hará aún más
perfecta con la selección de los mejores fildeadores por posición. Pero, ¿por qué
dejar a la afición sin saber quienes fueron los mejores de esta campaña recién
concluida? Prometo un trabajo al respecto lo más pronto posible.
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