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 En el GTH...
Otra semana con Danza Contemporánea
de Cuba
Toni Piñera
Luego de una exitosa presentación en la
Bienal de Danza de Martinica y una gira por Villa Clara, Danza Contemporánea de Cuba
(DCC) regresó, desde la semana pasada, a su sede habitual de la sala García Lorca del
GTH (Prado y San Rafael, La Habana Vieja).
Sobresalientes títulos como El riesgo del
placer, del español Joaquín Sabaté con música de Wiltold Lutoslawski y Paganini,
estrenado el pasado año en enero, Canción de cuna, de Rosario Cárdenas, Pretexto, de
Isidro Rolando en la que toma como punto de partida Las cuatro estaciones, de Vivaldi y La
eternidad y un día, de Lídice Núñez, dejó la primera semana de la temporada. Y, por
otra parte, la demostración fehaciente de las excelencias de los ejecutantes de la
compañía, bajo la dirección artística y general del maestro Miguel Iglesias.
DCC es una fértil compañía que tiene la
capacidad de sorprendernos siempre desde la escena. En esta semana regalarán para los
amantes de la buena danza, otro estreno mundial: Largo tiempo, coreografía de Nelson
Reyes, así como las reposiciones de Aguas blancas, de Tangin Fong, trabajo en el que
utiliza música tradicional china y cubana y pone a bailar a toda la compañía, estrenado
en enero pasado, y La cueva de cristal, de Lídice Núñez, con lo que la agrupación
continúa un estilo de trabajo habitualmente encaminado a entregarnos nuevas obras a otras
de referencia de años anteriores, para recordar-disfrutar lo mejor de cada época y
respirar los nuevos aires que llegan en la contemporaneidad, que quiere decir,
vivir-bailar en su tiempo presente.
La temporada de la compañía dirigida por el
maestro Miguel Iglesias, ha presentado las credenciales conocidas de una agrupación llena
de juventud (en toda la magnitud del término), que cuenta en su repertorio con valiosos
títulos y que está siempre decidida a no dormirse en los laureles.
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