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Amarilys Ribot. Fotos: Lázaro Paredes
Su inclusión en el pienso animal favorece indicadores inmunológicos y fisiológicos, el equilibrio microbiano, la fermentación y otros procesos determinantes en la salud, evita la enfermedad, incrementa la conversión del alimento en carne, el peso corporal y la correcta expresión de las posibilidades reproductoras. ¿Qué es el probiótico? Los científicos lo definen como un microorganismo puro, una mezcla de ellos, o su combinación con sustancias orgánicas que benefician los procesos digestivos. El más antiguo conocido es el yogur, al parecer ya degustado por la civilización caldea hace unos 4 mil años. En matanzas
El ingeniero Manuel Pérez Quintana diseñó el procedimiento biotecnológico para aislar, purificar, reproducir y procesarlas, tras lo cual obtuvo un hidrolizado que puede deshidratarse y mezclarse con el pienso en pequeñas cantidades. Su experimento, desarrollado en el Instituto de Ciencia Animal (ICA), se dirigió a pollos de ceba, los cuales arribaron a la edad comercial de 42 días con unos 300 gramos por encima del peso de las aves a las que no administró el producto. Su colega Raúl Piad ensayó con el suministro del hidrolizado en el proceso de reemplazo de gallinas ponedoras. "Si las pollitas no tienen el peso adecuado y su aparato reproductor no está listo, desperdician entre el 20 y el 30 por ciento de su potencial para huevos", explica este ingeniero que ha visto a las aves mejorar sus índices productivos sin aumentar sus dosis de pienso. Según el criterio de ambos, la ingestión habitual de probióticos puede contribuir a hacer rentable la ganadería aviar cubana. El ICA ha experimentado también en cerdos, con buenos resultados que piensa extender a los terneros. Más ventajas
El producto que proponen posee el mérito de solucionar el destino de la crema de levadura Saccharomyces, muy ácida y contaminante: las 20 mil toneladas de este "desecho" que generan al año las fábricas cubanas de alcohol, podrían proveer una industria de probióticos que, por ahora, todavía no existe. Si bien es cierto que esta tecnología resulta costosa, lo que más la encarece es el secado. El hidrolizado pudiera elaborarse inicialmente en la Planta Piloto de la Universidad de Matanzas, con capacidad para 600 litros cada vez, los cuales abastecerían a la provincia. Luego, con el apoyo del Ministerio de la Agricultura, habría que pensar en instalaciones a mayor escala. Las aves, los hombres y el talento demostrado por nuestros científicos, merecen que este mágico producto no se empolve en el olvido. Periódico Girón. http://www.giron.co.cu/ |