Día Mundial sin Tabaco

Ganemos el espacio al humo

José A. de la Osa
delaosa@infomed.cld.cu

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   JUVENAL BALAN

La realidad monda y lironda no da lugar a subterfugios, ni, como decimos los cubanos, a "pañitos tibios" en lo que a la nocividad del tabaco se refiere. En este 31 de mayo, Día Mundial sin Tabaco, la OMS ha solicitado el concurso de sus 191 estados miembros para proclamar también que el humo de segunda mano mata. ¡Limpiemos el aire!


Las expresiones de segunda mano, tabaquismo pasivo, humo ambiental del tabaco, tabaquismo involuntario o exposición al humo ambiental del tabaco, se refieren al aire viciado que las personas respiran cuando comparten el mismo espacio con los fumadores.

Una mirada abarcadora de los informes cursados con motivo de la fecha, "y con la responsabilidad de garantizar que la verdad sobre el humo de segunda mano brote fuerte y clara", nos revela que la exposición al humo ambiental del tabaco puede causar efectos tanto inmediatos como a largo plazo en la salud humana.

Entre los inmediatos se incluyen irritación de los ojos, la nariz, la garganta y los pulmones. Los no fumadores, que son en general más sensibles que los fumadores a los efectos tóxicos del aire expelido, pueden presentar dolores de cabeza, náusea y mareo.

Es criterio enarbolado por la OMS que el humo del tabaco en el ambiente provoca estrés en el corazón y afecta la capacidad del organismo de captar y usar el oxígeno.

El efecto a largo plazo se manifiesta en mayores tasas de cáncer y enfermedades del corazón luego de años de exposición. Sin embargo, para los enfermos de asma puede desencadenar ataques inmediatos.

Los empleados que trabajan en ambientes cerrados corren un riesgo particular en lo que respecta al "humo de segunda mano", considerado una mezcla compleja de miles de productos químicos, y se ha comprobado científicamente que al menos 40 de esas sustancias originan cáncer.

Según las estimaciones más recientes de la relación entre el tabaquismo pasivo y el cáncer de pulmón, entre un 20 y 30% de los casos de esta enfermedad en los no fumadores se deben al humo de tabaco ambiental.

De lo que se trata, y no creo que habría que argumentar más a la inteligencia de nuestros lectores, es que los trabajadores y todas las personas deberían estar dispuestos a defender su derecho a lugares de trabajo y de estancia libres de tabaco. Ganarle cada vez más espacios al humo se convierte en más salud para todos.

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