 
Decide La Habana desarrollar experiencia sobre las viviendas populares
Analizan en el Pleno del Comité
Provincial del Partido cómo incorporar a la población a esta importante tarea
María Julia Mayoral
La construcción de viviendas con recursos
locales mediante un amplio movimiento popular y, sobre todo, la comprensión de
su trascendencia social y sustentabilidad económica, empiezan a ganar espacio en La
Habana, con la convocatoria del Partido.
Por los recursos naturales, esta provincia
resulta un escenario privilegiado; allí abundan la cocoa, la piedra..., hay tradición de
hacer cantos. Entonces, ¿por qué no aprovechar mejor esas bondades y el conocimiento de
la gente?
Si la mirada quedara en las estadísticas, el
fondo habitacional en este territorio clasifica dentro de los mejores del país, con una
evolución anual positiva en los últimos tiempos. Sin embargo, una mirada a fondo deja
ver la situación de precariedad de no pocos inmuebles en municipios como San Nicolás de
Bari, Madruga, Güira de Melena, Güines, Melena del Sur y Alquízar donde, por demás, se
concentra el 34 por ciento de la población habanera.
Para enfrentar el debate sobre este asunto, el
Comité Provincial del Partido se preparó bien. Varios de sus integrantes fueron con
antelación a Las Tunas para ver directamente cómo allí el pueblo levanta miles de casas
sin esperar por asignaciones de recursos provenientes del Gobierno central. A la par
otros, agrupados en comisiones, intercambiaron opiniones con los militantes de los
núcleos constituidos en los organismos que participan en el programa de la Vivienda en La
Habana y recorrieron distintas comunidades apreciando qué se hace y cuáles son las
proyecciones.
El tema fue analizado en los buroes del
Partido, en los consejos de dirección de las direcciones administrativas de la provincia
y con los trabajadores de los centros relacionados con el Programa. Al mismo tiempo, el
Partido promovió plenarias, debates con los cuadros, intercambios con las organizaciones
de masas y visitas a los asentamientos donde ya se levantan las primeras casas con las
concepciones del movimiento popular.
Por medio de esos contactos, la dirección
partidista conformó también una visión más exacta de cómo los núcleos, la UJC, las
organizaciones sindicales, los CDR, la FMC y la Asociación de Combatientes de la
Revolución Cubana pueden participar, cada uno desde su rol específico, en el fomento de
ese programa con y para el pueblo.
Haber "tocado todas las puertas",
buscando la raíz de los problemas y el sentir de la gente, dio al examen en el Comité
Provincial una mayor profundidad y concisión, al enjuiciar las debilidades de los
organismos e instituciones comprometidas con el mantenimiento y desarrollo de las
capacidades habitacionales, las fallas del gobierno "como factor coordinador y de
control" y el papel del Partido.
Este Comité Provincial precisó su
primer secretario, Pedro Sáez"tiene la responsabilidad de que no fracasen
aquí las ideas del movimiento popular en la construcción de viviendas, ajustadas a
nuestras condiciones y características".
"Se trata de un importante proceso
político, requerido de control, impulso y exigencia de nuestra parte, cuyo resultado
puede ser una real transformación de la comunidad con la participación de las masas en
las tareas de la Revolución". En Las Tunas, Granma, Holguín... se ha demostrado que
"cuando estas formas de hacer prenden en el ánimo de las familias, no hay quien las
pare", enfatizó Sáez.
Toda la labor previa realizada por las
estructuras partidistas habaneras en esta ocasión y los acuerdos adoptados posteriormente
en las sesiones de sus comités, incluyendo el Provincial, constituye un ejemplo de qué
significa el tan reiterado concepto de "cambiar los métodos y estilo de
trabajo" de la máxima organización política en nuestro país. No es otra cosa que
"tocar las realidades con las manos", entrar a fondo en las causas de los
problemas, exigir a cada cual el cumplimiento de sus funciones y plantearse finalmente
modos concretos de seguirle los pasos a cada decisión. De lo contrario, buenas ideas
pueden quedar en el aire o mutiladas en su desarrollo práctico.
Si las mejorías buscadas en las condiciones
habitacionales transitaran por las sendas de la entrega de recursos industriales, el
desempeño de los constructores profesionales y el papel de las direcciones de la Vivienda
como inversionistas, las tareas del Partido en ese universo no se saldrían de las pautas
habituales.
La decisión tomada en La Habana trasciende
ese ámbito: precisa trabajar con la gente, hacer conciencia sobre la viabilidad de
producir materiales alternativos en los propios barrios, incorporar a las familias a la
construcción de sus propias casas; ahí está el reto político y el referente de éxito
de las provincias orientales, constatando que sí es posible.
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