Una historia de terror viaja por internet

John Negroponte: ¿de los escuadrones de la muerte a las Naciones Unidas?

mi5-1.jpg (21051 bytes)Cuenta la religiosa norteamericana Laetitia Bordes que cuando oyó en la radio que George W. Bush había nominado a John D. Negroponte como su embajador en Naciones Unidas, no podía dar crédito a lo que escuchaba. Negroponte era nada más y nada menos el embajador del gobierno de Ronald Reagan en Honduras, cuando se cometieron numerosas matanzas en la nación centroamericana.

Su historia llegó por Internet y nos hace retroceder a 1982, cuando ella, según cuenta, fue a verlo a su oficina en la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa. Integraba una delegación que buscaba información acerca del paradero de 32 mujeres que habían escapado de la represión en El Salvador, y fueron desaparecidas en Honduras.

Una de las víctimas había sido secretaria del asesinado arzobispo salvadoreño Oscar Arnulfo Romero. Todas habían huido luego de la muerte del prelado, pero un día los escuadrones de la muerte de Honduras las capturaron por la fuerza. Finalmente fueron despachadas en helicópteros salvadoreños y lanzadas a la selva.

Todo ello ocurrió mientras Negroponte era el representante de la Casa Blanca en Honduras y una de las piezas clave del plan Reagan para Centroamérica. Su papel era incrementar la presencia militar bélica yanki en Centroamérica, apoyar los planes contrainsurgentes, propiciar el derrocamiento de los sandinistas y dar campo abierto a los escuadrones de la muerte.

De aquella época se mantienen desaparecidas 182 personas, asesinadas por los paramilitares o el batallón de Inteligencia 3-16, célebre por sus crímenes e impunidad. Esa agrupación fue un engendro de la CIA, mientras la ayuda militar al gobierno hondureño aumentaba vertiginosamente.

John Negroponte ha sido acusado por la Comisión de Derechos Humanos de Honduras de violar tales derechos, pero para la estirpe de los Bush tales pecados parecen méritos. Es por ello que la hermana Laetitia Bordes se hororriza de solo pensar que alguien de su calaña represente a los Estados Unidos en las Naciones Unidas que, como ella dice, es "una organización fundada para asegurar que los derechos humanos de las personas reciban el más alto respeto". Más que irónico, parece una burla al mundo.

Subirtop.gif (129 bytes)