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 Terracota 2001
Sueños plasmados en barro
Orlando Guevara Núñez
SANTIAGO DE CUBA. Sueños, ideas y
figuras del pensamiento que toman formas concretas mediante el barro, intercambio en los
planos técnico y conceptual sobre la obra de los artistas, espacio para el desarrollo de
la cerámica en Santiago de Cuba y el resto del país. Todo ello se resume en la XV
edición de Terracota, un eslabón más en el proceso de masificación de la cultura, que
en este territorio escala nuevos peldaños.
El joven artista Israel Tamayo, director del
taller cultural Luis Díaz Oduardo, sede del evento, afirma que "quince años parece
que no es mucho, pero en ese tiempo se ha aprendido bastante y si bien en los primeros
encuentros no se fijó mucho la idea sobre esta actividad, ahora existe un resultado y ya
puede hablarse en esta ciudad de artistas jóvenes, de mucha calidad y excelente
curriculum en el arte cerámico''.
Los beneficiados con Terracota, según opina
el joven conductor del taller, son, en primer lugar, los artistas cubanos y extranjeros
participantes, porque se produce el intercambio y en él quedan varias obras de mucho
valor y prestigio. Y también salen ganando espacios públicos como el Parque de la
Cerámica e instituciones sociales y culturales.
Terracota 2001 no ha concluido. Las manos y
las mentes continúan modelando el barro y escudriñando ideas a través de exposiciones,
mesas redondas, talleres y fructíferos encuentros en comunidades de la provincia, donde a
la cerámica le crecen raíces.
Moraima Betancourt Revilla, directora del
Consejo Provincial de las Artes Plásticas, institución coauspiciadora del evento, afirma
que se ha ganado en calidad, que Terracota está consolidada y cuenta con invitados
extranjeros muy destacados en sus países y a nivel mundial, al tiempo que es propósito
atraer más la participación de artistas cubanos que sumarían calidad y prestigio.
Mañana, cuando Terracota 2001 se despida,
podrá decirse, sin duda, que habrá crecido su huella en la Ciudad Héroe. Mientras
tanto, las obras trascenderán el taller para insertarse en disímiles lugares públicos,
enriqueciendo nuestra cultura popular.
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