KUALA LUMPUR, 10 de mayo.El nombre oficial de
este país de 22,2 millones de habitantes ubicado en el sudeste asiático es Federación
de Malasia. En su capital viven un millón 140 000 personas, que como los del resto
del territorio nacional constituyen reflejo de la variedad de etnias y culturas que
forjaron una historia común, uno de cuyos hitos fue la independencia de Inglaterra
última de las metrópolis que durante años dominaron Malasia el 31 de agosto
de 1957.
La etnia malaya constituye el 62 por ciento de la
población; los chinos, el 27; los indios, el ocho, y grupos de otros orígenes el tres
por ciento.
La religión oficial es la islámica, de la cual son
devotos el 53 por ciento de los habitantes, aunque también existen los cultos budistas
(17 por ciento), cristianos (7 por ciento), taoístas, hindúes, sikh y creencias
tradicionales.
Malasia, en cuanto al tipo de gobierno, es una
monarquía constitucional, en la cual el monarca o Yang Di Pertuang Agong es el jefe
supremo del Estado, y se le elige cada cinco años por y entre los gobernantes de los 13
estados y dos territorios federales que constituyen administrativamente el país.
El Producto Interno Bruto (PIB) malasio alcanzó los
72,5 miles de millones de dólares en 1998 y se estima tenga un crecimiento de siete por
ciento este año, luego del 7,8 por ciento que alcanzó al cierre del 2000.

Sus exportaciones de alta tecnología un
indicador de su desarrollo incluso cuando clasifica entre las naciones del Sur
ingresaron en 1998 un total de 31 419 millones de dólares, de un valor total de las
ventas externas ascendentes a 71 900 millones de dólares.
Según el Programa de Naciones Unidas para el
Desarrollo (PNUD), Malasia se incluye en el grupo medio, lugar 61.
La seguridad social es responsabilidad de los
ministerios de Salud y de Unidad Nacional y Desarrollo Social. La esperanza de vida
alcanza los 72 años, y la mortalidad infantil es de ocho por cada mil nacidos vivos y de
nueve por ciento en menores de cinco años.
Los progresos económicos y sociales han sido el
resultado de la nueva ideología nacional (Runkunegara), anunciada en 1970 con el
propósito de buscar la unidad entre todas las etnias y de crear una nueva identidad
malaya. También, de la aplicación de la nueva política económica (NEP), desarrollada
al unísono, con objetivos como la reducción y erradicación de la pobreza y la
discriminación.