Jóvenes médicos en el Plan Turquino

La otra graduación

Un galeno cienfueguero, Jaime Geroy Gómez, habla de sus experiencias en las montañas guantanameras y del significado de una misión monte adentro

Haydée León Moya

EL SALVADOR, Guantánamo.—Entre el instante en que unos hombres lo fueron a buscar al consultorio de Limoncito de Bayate, para que los ayudara con una parturienta que bajo un naranjo pujaba desesperadamente para traer al mundo su primera criatura, y el momento en que llegó al lugar de los hechos, corrieron los minutos más amargos en la labor de Jaime Geroy Gómez en este municipio guantanamero.

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JORGE GONZALEZ

Según el doctor Jaime Geroy, en las montañas funciona mejor la atención primaria como estrategia para la formación integral del médico.

"Sin perder tiempo eché unas cuantas cosas en mi mochila y salí corriendo con ellos —cuenta reposadamente ahora el muchacho, uno de los 90 jóvenes recién graduados en Medicina con excepcional rendimiento académico que trabajan como médico de la familia en las montañas del Guaso. Por el camino les dije más de una vez que estaban locos, que cómo podía estar ocurriendo eso si yo tenía un buen control de las 13 embarazadas de la zona, pero estaban tan nerviosos que no me escuchaban. Corrí loma abajo como un loco, hasta que uno me dijo: aquí médico, debajo de esta mata. Y me vino el alma al cuerpo: era una vaca que estaba pariendo.''

"En realidad, no puedo decir que le practiqué el parto, pero fue una experiencia extraordinaria. La gente estaba desesperada tanto como aquel pobre animal. Le pasaban la mano y el nacimiento del ternerito fue un verdadero acontecimiento, una lección de sensibilidad y confirmación de cuánto aquí se confía en el médico de la familia. Eso, justamente, es a mi modo de ver lo que hace que funcione mejor en las montañas la atención primaria de salud para la formación integral del médico como profesional y como persona".

Mientras atiende cariñosamente a una anciana en el cuerpo de guardia del hospital rural de Bayate, Jaime comenta el significado de su misión monte adentro, del peculiar modo de hablar de la gente allí, del caballo flaco en el que desanda esas lomas, de los chipojos (lagartijas) enormes que por primera vez vio en estos lares, de cómo aprendió qué significa para los montunos la palabra embromao, y hasta de cómo se le ha pegado la frase "qué te pasa compay''.

ma8-2.jpg (18678 bytes)El médico Geroy y la enfermera Mylaidis Guiamet, montados en su "noble aliado", en el cual visitan a sus enfermos por las montañas.

También de las primeras labores en el consultorio de Limoncito: "Uno de los problemas iniciales que me encontré era que no toda la población de la zona estaba inscripta en los documentos del consultorio, lo cual es imprescindible tenerlo para poder abarcar y atender bien a todas las personas y comencé a visitar esos casos en sus viviendas.''

"En los primeros momentos lo hice a pie, en un día solo podía visitar una o dos casas y decidí andar más rápido y me hice de un caballo, mi más noble aliado aquí.''

Jaime atiende una población muy dispersa de 676 personas. Actualmente tiene 13 embarazadas y nueve menores de un año en la zona, por lo cual, asegura, tiene poco tiempo para pensar en el bello Prado cienfueguero, testigo de sus noches de enamorado.

Extraña mucho, eso sí, a su padre, un hombre a quien admira sobre todo porque supo asimilar la dura realidad de abandonar los estudios de Medicina en el cuarto año de la carrera, cuando en 1956 el tirano Batista ordenó cerrar la Universidad de La Habana, y se integró totalmente después del triunfo del primero de enero de 1959 a las tareas más urgentes de la Revolución hasta hoy.

Recuerda constantemente a su madre y hermano, también médico, a cada paso que da, algunos de los cuales, aunque no los considera aun logros definitivos, sí los valora altamente por lo que significan en esa comunidad serrana. Uno es la constitución de un círculo de interés con niños de la escuela primaria de la zona, el cual se dedica fundamentalmente a enseñar a los pequeños a desarrollar hábitos para el cuidado de la salud.

Otra labor, sin duda sobresaliente, es haber logrado reunir en un Círculo de Abuelos a 16 ancianos de Limoncito, quienes anteriormente apenas salían de sus hogares.

Con su cara de niño, conservada aun a sus 24 años de edad, este incansable joven es para muchas familias de este lugar montañoso sencillamente un hijo bien querido. Dice Mylaidis Guiamet, la enfermera que trabaja junto a él en el consultorio, que cuando comienza a caer la tarde muchos van a preguntar por Jaimito, o simplemente a saber cómo le fue el día.

"No tiene horario para atender a la gente y es muy responsable. Ello es un factor decisivo en que tengamos en cero los índices de mortalidad infantil y materna, por citarte un ejemplo".

Al comentar otras situaciones que ha tenido que enfrentar, el médico cienfueguero refiere: "Quienes hoy estamos en este trabajo en las montañas, y quienes seguramente nos sustituirán, tienen una labor muy ardua".

Pero justamente todo eso, las lecciones de humildad y cómo la gente aquí valora con verdadera justicia lo que la Revolución hace en materia de salud pública, es que yo digo que esto es una escuela, y por tanto esta experiencia en Guantánamo la consideran otra graduación como médico.

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