Washington, 9 de mayo (PL.- La decisión del
presidente George W. Bush de construir el escudo antimisil refuerza la tendencia de
retirarse de los principales tratados militares y negociaciones sobre armamentos
estratégicos, señalan hoy medios de prensa estadounidenses.
El diario The New York Times destaca los intercambios que tienen lugar en
la actualidad a nivel de funcionarios de mediano nivel de la administración y de expertos
fuera del gobierno preocupados a favor y en contra de esas perspectivas.
Una de las formulaciones parte de la base de que con el fin de la Guerra
Fria, no hay necesidad de reanudar nuevas negociaciones sobre el control de armas porque
Rusia dejó de ser una potencia enemiga.
No obstante, otros creen que en un mundo incierto como el actual, Estados
Unidos debe ser cuidadoso en no encerrarse en una nueva serie de limitaciones propias.
En lugar de ello, señalan, Washington debería decidir por si mismo
cuantas armas nucleares necesita, destruye o modifica y mantener la flexibilidad necesaria
para adaptar sus fuerzas de acuerdo a como los líderes civiles y militares del país lo
consideren.
En esa misma línea de pensamiento, el Times considera que Rusia aceptará
las posiciones de Estados Unidos independientemente de sus intereses nacionales, en primer
lugar porque no están en capacidad de mantener un gran arsenal nuclear.
La administración del presidente William Clinton adoptó el punto de
vista de que las reducciones de armas nucleares de largo alcance eran necesarias y que la
mejor forma de hacerlo era como parte de un tratado verificable, formal y legalmente capaz
de cumplirse.
Pero para el equipo conservador de Bush, la posibilidad de acuerdos con
Rusia parece poco importante si ello significa atarse las manos.
En tal sentido, algunos expertos se contradicen entre ellos en relación
de hasta donde el actual gobierno está dispuesto a actuar de forma unilateral, pero
parece que la razón la llevan mayoritariamente quienes apuestan a la posición de fuerza.
La materialización de esa percepción es la construcción del Sistema
Nacional de Defensa Antimisiles a pesar de la oposición de aliados, Rusia y China.