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¿Habrá un séptimo juego?

De nuevo: Vera vs. Odelín

SIGFREDO BARROS

Tranquilos, relajados, sin la presión que los acogió al llegar a la tierra de El Mayor, los integrantes del equipo Santiago de Cuba saldrán hoy a ponerle punto final a un cotejo que, quizás, se haya extendido demasiado, sobre todo cuando ya hay un finalista contemplando los toros desde la barrera.

Nadie se atrevía a pronosticar una victoria camagüeyana antes del inicio de las hostilidades, el pasado viernes 27 de abril. Santiago lo tenía todo a su favor, desde el respaldo incondicional de su afición hasta el poderío incuestionable de su artillería. Pero en el béisbol eso no lo es todo. Hace falta también una dosis de inspiración, necesaria para contrarrestar las habilidades de un contrario indiscutiblemente superior.

Eso le sobró a Camagüey en los dos primeros juegos. Sin ella, hubiera sido materialmente imposible ganar en un Guillermón Moncada imponente, repleto de música y de afición, frente al equipo que todos, unánimemente —desde Baracoa hasta Guane—, califican como el más completo del béisbol cubano actual. Sin ella, vencer a Norge Vera un día y casi dejar fuera de combate antes de tiempo a todo el equipo el otro, sonaba como un sueño de una noche de verano.

Pero los sueños, sueños son. Santiago despertó de su letargo una vez puestos los pies en la hospitalaria tierra de los tinajones, recordó que no por casualidad son ellos los campeones nacionales por dos años consecutivos y se dieron a la tarea de poner la casa en orden, cambiando algunas cosas de lugar, como todo buen inquilino acabado de mudar.

Sin duda, los discípulos de Miguel Borroto son los autores de una proeza. En lo que va de play off, desde los cuartos de finales, acumulan cuatro triunfos e igual cantidad de reveses ante dos escuadras como Villa Clara y Santiago, siempre con los pronósticos en contra. No por gusto, pues al menos en el papel ellos estaban debajo, lamentando la ausencia de su cuarto bate e improvisando posiciones en el cuadro a última hora.

Ahora, la manida frase de "están contra la pared" es una realidad. Obligados a vencer dos veces a un gigante que tiene como único objetivo convertirse en el tercer equipo que gana tres títulos consecutivamente en Series Nacionales, para emular con los casi mitológicos Industriales de Carneado y la maquinaria naranja de Pedro Jova.

Para buscar el empate que les alargue la vida y les dé el derecho a jugarse el todo por el todo en un séptimo partido, Camagüey pondrá en el montículo del Guillermón al hombre que, en buena medida, los ha llevado hasta aquí, Vicyohandri Odelín, uno de los buenos entre los muchos prospectos que la XL Serie Nacional ha sacado a la palestra.

Y Odelín tiene calidad para triunfar. Lo ha demostrado en más de una ocasión. Pero necesitará todo el apoyo de su equipo el cual, lamentablemente, se achicó inning por inning en el Cándido hasta salir con el marcador en contra.

Higinio Vélez, preocupado porque sus futuros adversarios entrenan y descansan desde hace tres días, quiere terminar hoy a toda costa. Norge Vera será su elección. Y no habrá cambios en la alineación. En definitiva, Santiago es el único equipo que puede darse el lujo de colocar a un Gabriel Pierre como octavo bate. Por todo esto, la posibilidad de un séptimo juego es remota. Como el sueño de una noche de verano.

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