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El árbol silvestre de la solidaridad
FELIX LOPEZ
Angel Ramírez no puede olvidar la primera vez
que puso los pies en el Hogar Materno de Cumanayagua. Estaba por nacer su primer hijo, y
la esposa, con un embarazo de cuidado, pasó varios meses en la institución médica...
Angelito es hoy un saludable niño de tres años, pero su padre no ha dejado de visitar
"la casa que lo hizo venir feliz al mundo".
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RICARDO LOPEZ HEVIA
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Cada una de estas embarazadas
conoce el noble origen de esos alimentos que mejoran su dieta diaria.
Y es que Angel Ramírez, como él mismo lo
explica, es un guajiro agradecido. Aquellas tardes de domingo en que pudo escapar de sus
responsabilidades como presidente de la Cooperativa de Crédito y Servicios Camilo
Cienfuegos, e ir a visitar a su esposa, le enseñaron que la solidaridad del hombre puede
tener los efectos de una milagrosa medicina.
Ahora, como muchos otros campesinos de la
zona, aparece una y otra vez en el hogar materno para dejar algunas viandas, carne o
leche. Raquel Barrera, la administradora, aprovecha la oportunidad para contarle cómo van
las cosas, cuánto mejoran sus pacientes o cuál es la ayuda que más necesita. Tratarlos
como familia es su manera de agradecerles tanta generosidad.
LOS PIES EN LA TIERRA
Sandalio García, dirigente campesino, entrega a Raquel
Barrera, administradora del Hogar Materno de Cumanayagua, la condición de Centro 40
Aniversario de la ANAP.
No es una historia aislada. Desde 1998 los
campesinos de la provincia de Cienfuegos entregan alimentos a las instituciones del
Programa Materno Infantil y los hospitales rurales del territorio. Y lo más importante,
no lo hacen por campaña, sino porque han comprendido en la práctica la importancia de
ese gesto.
Según el doctor Carlos Castro, director
municipal de Salud en Cumanayagua, esa cooperación ha tenido su impacto en el
mejoramiento del bajo peso de los recién nacidos, indicador que era de 18 por cada cien
nacidos vivos, y que en el pasado año ya se redujo a 5,7. Esta última cifra, insistió
el galeno, ya no está relacionada con problemas de tipo nutricionales.
"A los campesinos, agrega Carlos, basta
con motivarlos. A partir de ese momento ellos comienzan a asumirlo todo como una
responsabilidad. Ya tienen hasta una emulación; pero lo principal es que sus donaciones
están concentradas en lo necesario. Saben que no se trata de traer un camión de
calabaza, sino de lo que más haga falta, y hacerlo con sistematicidad".
NOBLEZA COMPARTIDA
En la primera semana de ingreso, Julia
Calzadilla, una de las embarazadas con diagnóstico de bajo peso, aumentó 2,5
kilogramos... Ya no está preocupada. Sabe que en el hogar materno tiene, además de una
óptima atención médica, una dieta balanceada y de calidad. Pero lo que más agradece es
el noble origen de esos alimentos.
Según Sandalio García, presidente de la ANAP
en Cumanayagua, es la asamblea general de la cooperativa quien elige, mensualmente, a los
campesinos que deberán atender el hogar materno. A esas reuniones asiste, como invitada
especial, Raquel, la administradora. Y es ella quien los pone al tanto de la situación de
las embarazadas.
Con unos 600 partos anuales, los tres hogares
maternos de este municipio cienfueguero reciben de los campesinos productos tan
importantes como carne de carnero y conejo, huevos, leche de vaca, queso, miel de abeja,
frutas, granos, viandas y hortalizas.
Encontrar al campesino más destacado en las
entregas resulta hoy difícil: en un lugar te mencionan a Leandro Curbelo, Pablo Amorín y
Angel Ramírez, de la CCS Camilo Cienfuegos. En otro te hablan de Emilio Sosa o Luis
Ramírez, de la CCS Chichi Padrón. Y están también Andrés La Rosa y Arsenio Castillo,
de la cooperativa apícola José González Guerra...
Fue Isel Pis, una joven con un embarazo
gemelar, allá en Palmira, quien encontró para los campesinos de la ANAP un calificativo
común: "No importa cuánto traen a los hogares maternos, lo hermoso es el gesto de
compartirlo todo, de ayudar al nacimiento de un niño. Ellos tal vez no lo sepan, pero son
como árboles de solidaridad".
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