El legado del Goicuría

A 45 años del asalto a la fortaleza militar, hoy convertida en escuela

VENTURA DE JESUS

Desde un intrincado lugar conocido como Tres Ceibas, en las inmediaciones de la ciudad de Matanzas y distante a unos 100 kilómetros de la capital, un grupo de jóvenes revolucionarios partió el domingo 29 de abril de 1956 empeñados en combatir a Batista. Los animaba la vocación patriótica y llevaban consigo la razón. Para algunos era su último viaje.

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En sus largos años de fotógrafo Miró asegura no haber recibido impresión igual.

Despreciando los riesgos, habían decidido asaltar la fortaleza militar Domingo Goicuría. Eran 55 jóvenes provenientes de diferentes territorios de la provincia y de otros sitios, muchos de los cuales no conocían siquiera la geografía de la ciudad yumurina.

Reynold García era el líder de aquel grupo, un hombre humilde que procedía de las filas del Partido Auténtico, un revolucionario que estaba obsesionado con la idea de derrocar la tiranía batistiana, de hacer algo que conmoviera a la opinión pública y que sirviera de motor para la insurrección popular. Y aquel espíritu, lo había insuflado al resto de sus compañeros.

La supuesta garantía del asalto residía en el factor sorpresa. Tenían el buen propósito de tomar el cuartel y entregarle las armas al pueblo. No era descabellada la intención. Su único equipaje era un parque de 30 armas para todos, muchas de ellas defectuosas.

Salieron en dirección a la ciudad en cinco camiones pertenecientes al propietario de las Minas Margot. La ciudad estaba en quietud y la caravana pasó completamente inadvertida...

Infortunadamente, el factor sorpresa no resultó y solo uno de los cinco camiones pudo entrar a la plazoleta del cuartel. No es difícil adelantar suposiciones: fue una masacre a mansalva.

SONRISA DE HIENA

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   GUILLERMO MIRO

La soldadesca batistiana hace un inventario de los cadáveres destrozados de los revolucionarios.

De cara hoy a sus largos años de fotógrafo, Guillermo Miró asegura no haber visto nunca nada igual. Cuando alrededor de las 12:30 meridiano escuchó disparos provenientes del barrio de Versalles decidió, como siempre, acudir de inmediato para tomar gráficas de lo que sucedía.

"Por entonces yo era fotógrafo y camarógrafo del canal 4 de la televisión nacional. Ya dentro del cuartel me percato de lo ocurrido. Ver los cuerpos acribillados me impresionó mucho. Había llegado Pilar García, entonces jefe del regimiento del ejército batistiano, quien me pidió que lo retratara. Se agachó junto al cuerpo inerte de Reynold y el asesino mostró su sonrisa de hiena. En aquel momento eran diez los cadáveres, cinco de los cuales no habían muerto allí, los habían cazado en los alrededores. Después trajeron a un asaltante que habían capturado por Madruga y lo mataron delante de todos.

"Ese incidente motivó un reportaje publicado en la revista Life con el título de El onceno cadáver. Fue una tremenda denuncia al régimen.

"Llevé el material fílmico para la televisión, unos 15 minutos de proyección, pero la censura no permitió su publicación. De todos modos, creo que los hechos del Goicuría conmovieron a la nación entera. Fue un llamado a la conciencia del pueblo".

UN EJEMPLO Y UNA LECCION

El 29 de abril de 1956 fue una fecha importante en la historia patriótica del pueblo de Matanzas. El doctor Arnaldo Jiménez de la Cal, historiador de la ciudad, comenta que cualesquiera que sean las causas del revés y aunque hayan fracasado en su propósito, los jóvenes revolucionarios que asaltaron la fortaleza militar Goicuría fueron héroes, que se recordarán por siempre en la memoria de su pueblo.

Aquellos sucesos hicieron también su valioso aporte a la causa revolucionaria, porque la acción no se produjo al margen de las realidades y los sueños de los cubanos. "Fue un capítulo decisivo de la lucha contra el sistema batistiano. En la valoración histórica no es posible menospreciar que se trata de la segunda fortaleza asaltada en el país y el hecho de armas más importante en la provincia entre 1952 y 1958, que reafirmó la tesis insurreccional como la más adecuada para derribar al sistema".

"Pero aquel ejercicio patriótico tiene el mérito, además, de haber contribuido a destruir la componenda que perseguía el llamado Diálogo Cívico organizado por la Sociedad Amigos de la República, cuya intención era buscarle una salida electoralista de acuerdo con la tiranía, desviando la atención del pueblo de la lucha revolucionaria. Esa fue quizás su mayor connotación política", agrega Jiménez.

EL PUEBLO SABE APRECIAR

Todos los años, este día, los niños de la escuela primaria del poblado de Güira de Macurijes recuerdan a los mártires del Goicuría, y especialmente a Marcos Viera, natural de esa localidad. En un rincón del centro escolar, que lleva su nombre, hay un espacio reservado para el héroe.

Así sucede en los planteles de San José de los Ramos, Calimete, Unión de Reyes, Limonar y de la propia ciudad de Matanzas.

Nadie recuerda ya los nombres de los esbirros. Pero nadie olvida la historia sencilla de estos jóvenes convertidos en héroes aquel 29 de abril de 1956.

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