Marcha de la zafra

Cumplen habaneros apoyados en el renacer de su eficiencia

Juan Varela Pérez

Apoyándose todo el tiempo en una eficiencia que renueva valores de antaño, los habaneros convierten a su provincia en la cuarta cumplidora de esta zafra.

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   ISMAEL FRANCISCO

Desde la campaña anterior, de bajos resultados, se trabajó con rigor para eliminar los puntos de conflictos que, en la agroindustria, llevaron a La Habana a una posición incómoda y calificada de crítica en el análisis final de zafra.

Acumular en esta fecha un rendimiento en azúcar de 11,49, el mejor de los últimos 16 años y el cuarto en la escala nacional; recobrado absoluto de 84,56 (no se alcanzaba desde 1982) y molienda del 74%, superior al 67 de la zafra anterior, reflejan evidente mejoría en el comportamiento de todo el sistema aunque las altas pérdidas por la miel final reclaman una atención de preferencia a esa área.

Los especialistas consideran que el duro batallar en el abasto de caña para imponerse a las limitaciones de hoy, hizo posible que la explotación de las capacidades fuera la más alta desde la cosecha de 1993. Ese índice, como rector de la zafra, abrió el camino del cumplimiento en 7 de los 9 centrales activos en esta campaña. Pese a todo lo que se les hizo en materia organizativa y técnica, dos complejos estuvieron por debajo de las expectativas: el Camilo Cienfuegos y el Augusto César Sandino.

El costo de la tonelada de crudos de 327 pesos —los dirigentes de la provincia consideran que aún es elevado— es inferior al plan y significa 40 menos que en el 2000. Es el séptimo del país. Uno de sus complejos, el Boris Luis Santa Coloma, el más integral de La Habana, se ha mantenido como líder nacional en ese índice, siempre inferior a los 300 pesos la tonelada.

La calidad del azúcar que en otras épocas afrontó dificultades en algunos de los parámetros, esta vez es la tercera mejor del país y el margen a favor en el rendimiento (0,50 más) hizo posible un ahorro de caña equivalente a 11 652 toneladas de crudo.

Los habaneros —incluidos los valiosos macheteros capitalinos— se sienten felices porque al fin pueden saludar, con este cumplimiento, el Día Internacional de los Trabajadores sin descuidar la atención cañera donde aparecen en los primeros lugares.

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