Proa al Sur para llegar al Norte

Félix López y Yoel Díaz

Misael Escalona, 17 años, abandonó ilegalmente el país con el objetivo de "tener cosas"... Denis Rivera, de 20, lo acompañó en esa aventura, junto a otros cuatro hombres de Santa Cruz del Sur, buscando alcanzar las costas de Honduras o Costa Rica, un puente para "saltar a Miami", y allí realizar sus sueños de "buena vida, tener auto moderno y ganar mucho dinero".

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   RICARDO LOPEZ HEVIA

El pasado 20 de abril el grupo de seis emigrantes ilegales fue repatriado a Cuba.

Para lograrlo salieron el pasado 14 de marzo por la costa sur de Camagüey. Lo hicieron en una embarcación particular que Misael tomó sin permiso de su padrastro. Al pasar por capitanía informó que saldría dos días a pescar... Y después de mentir recogió a sus amigos en otro punto de la costa. A partir de ese momento, Jesús Marino, de 26, se hizo cargo del timón.

Era la tercera vez que este último intentaba llegar a la isla Guanaja, en Honduras, o a Costa Rica, desde donde otros emigrantes ilegales cubanos han llamado a sus familiares o amigos para contarles que esa es una vía fácil para llegar a Miami. Se trata de personas que no han sido devueltas, aun cuando hicieron el viaje en embarcaciones robadas.

Pero no era tan fácil como le contaron. A los dos días de navegación hicieron escala en Caimán Brac, donde consiguieron un poco de combustible y algunos alimentos. Siguieron viaje..., rumbo a lo inesperado. En la soledad del mar los sacudió un primer aguacero, al que siguió un viento del sur. En un abrir y cerrar de ojos estaban en medio de una tormenta, con olas que Jesús recuerda más altas que un poste de luz.

No podían seguir en esas condiciones. Angel Morales, de 30, había dejado de comer y estaba con temblores, deshidratado. Jesús logró trazar el rumbo de regreso. Dos días más y llegaron a Gran Caimán. La idea era dejar al enfermo y regresar a la mar con quienes estuvieran dispuestos. Las autoridades de la isla caribeña lo impidieron. Estaban dispuestos a cumplir su tratado migratorio con el Gobierno cubano.

Fue así como terminó el viaje de El Salvador, varado en los muelles de Gran Caimán, como una prueba irrefutable de que la asesina Ley de Ajuste cubano pone la incitación en cualquier punto de la rosa náutica. Navegando al sur, acaban de aprender estos seis hombres que también se puede llegar a Miami..., o al fondo del mar.

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