abrecartas

A cargo de GUILLERMO CABRERA ALVAREZ

Tengo más de 65 años y soy viuda. Mi vida ha sido la tierra, soy guajira aunque viva en la ciudad. Mi difunto esposo y su familia eran pequeños agricultores, y mis tres hijos estudiaron gracias a la Revolución. Mis únicos tesoros son morales: la justicia, la honradez, la honestidad, el decoro.

Resulta que vivo "en la frontera" entre las provincias de La Habana y Ciudad de La Habana. El terraplén que divide a ambas provincias, en Santa Fe, municipio de Playa, pasa frente a mi casa. Mi carné de identidad, mi libreta de productos alimenticios, la electricidad y el teléfono pertenecen a Santa Fe. El servicio de gas licuado no me lo dan porque la propiedad de nuestras tierras (finca Marín, del Plan Niña Bonita) está inscripta en Bauta.

Los que vivimos en finca Marín desde hace medio siglo tenemos los papeles en Bauta, región a la cual pertenecía Santa Fe, cuando La Habana era una sola provincia. Con la División Política Administrativa los campesinos que recién se mudan tienen papeles de Playa, y quienes vivimos desde hace años, somos de Bauta. Parece fácil de solucionar, pero no, tengo que acudir a Granma.

El delegado de mi circunscripción me dijo sonriente que se ocuparía personalmente. El perdió la sonrisa y yo la esperanza. En la distribuidora local del gas me devolvieron la ilusión, pero poco después: "No es posible por aquí".

Fui a la empresa y me visitaron. Todo parecía resuelto hasta que vio la propiedad: "No es posible satisfacer su pedido en Ciudad de La Habana", y consintió en "elevar" la solicitud.

Han pasado ocho meses y... no responden. Los viejos vecinos no tenemos derecho al gas, mientras los nuevos sí tienen.

"Organización, cuánta burocracia aparentemente irresoluble se comete en tu nombre". Mi esperanza de tener gas más temprano que tarde, sigue viva, porque es algo mágico prender el fósforo, abrir la llavecita y ya está encendida esa limpia llamita azul. Qué difícil de matar es la maravillosa ilusión de una vieja guajira, mi estimado periodista. (Josefina Navarro de León, Santa Fe, municipio de Playa, Ciudad de La Habana)

No tengo mucho que agregar. Han pasado muchos años desde la División Política Administrativa y ya era hora de que situaciones como esta no se presentaran. Omití por delicadeza los nombres que usted da de los diversos funcionarios que la desatendieron, porque se trata de algo tan elemental que da vergüenza que suceda.

Esta torpeza no disminuye en nada la extraordinaria labor que realizan los trabajadores del gas por instalar el servicio en toda la ciudad. La azulada luz de la hornilla también puede traer su tizne.

Escríbanos:

Sección Abrecartas
Periódico Granma
CP 10699 Habana 6

pixelb.gif (34 bytes)

Subirtop.gif (129 bytes)