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Feliz nuevo campeón cubano de ajedrez

El futuro de ese juego ciencia en nuestro país está asegurado, afirmó

ajedrez.jpg (6591 bytes)Reynaldo Vera estaba feliz. Minutos antes Lenier Domínguez había dividido el punto con Silvino García y ya era una realidad su segundo título cubano de ajedrez. El primero se concretó en 1997, precisamente en su natal ciudad de Matanzas.

Invitado a dialogar, como es característico en su proceder amable y sencillo, acepta de inmediato, sobre todo "porque aquí en Las Tunas siempre me he sentido muy bien. Todos tratan de hacer lo posible para que estés a gusto".

¿Qué opinión tiene del torneo y cuál fue la táctica seguida para lograr la victoria?

El campeonato ha tenido un alto nivel de calidad, el hecho de alcanzar la categoría nueve de la FIDE es un aval de consideración. En Cuba tenemos hoy una gran cantidad de figuras en pleno desarrollo que, por su juventud y empuje, obligan a rendir el máximo a quienes aspiren a lograr la victoria.

Es un evento en el que no puedes confiarte. La fuerza es bastante pareja y necesitas buscar una ventaja inicial para tener posibilidades de maniobrar después. En mi caso la experiencia de más de 20 años tablero por medio constituye un elemento que me ayuda de manera inestimable.

La propia competencia demostró cuánto nivel encierra. Imagínate que hasta el último minuto de la ronda final todavía no se sabía cómo iba a quedar la tabla, porque de haber ganado Lenier frente a Silvino, la decisión hubiera requerido acudir al sistema de desempate SB.

En 1996, cuando el torneo nacional se dio aquí por primera vez, usted logró seis victorias en línea y después declinó. ¿No lo recordó ahora con alguna preocupación?

Sí, como no —señala sonriente— lo que pasa es que en aquella oportunidad no desarrollé una buena táctica. Me sentía bien preparado y arriesgué mucho, luché por el punto en partidas donde podía conseguir tabla y en definitiva eso me costó caro. Pero bueno, en parte ustedes los tuneros sacaron dividendos, porque su coterráneo Irisberto Herrera no solo ganó el título, sino que consiguió su primera Norma de Gran Maestro.

¿Quiénes fueron sus rivales más difíciles?

Por las características de estos campeonatos, todos los rivales son difíciles, pero siempre hay jugadores de quienes es preciso cuidarse más. En esta oportunidad había que pensar en cómo neutralizar a los dos mejores exponentes del ajedrez cubano actual, los jóvenes Grandes Maestros, Lázaro Bruzón y Lenier Domínguez.

En ambos casos traté de neutralizarlos, sin forzar las partidas, convencido de que, con la ventaja inicial lograda, dividir el punto con ellos servía a mi estrategia hacia la victoria. Te confieso que frente a los dos llegué a tener una ligera ventaja, pero la experiencia me llevó a no correr riesgos innecesarios, por eso pacté y me salió bien.

Reynaldo Vera González-Quevedo, quien tiene ahora 40 años de edad, es miembro del equipo olímpico de Cuba, desde 1980; obtuvo el pergamino de Gran Maestro en 1988 y una década después alcanzó la medalla de oro en el tercer tablero, durante la Olimpíada de Ajedrez en Rusia.

Este campeonato sobresalió por la juventud de sus participantes, quienes aportaron un promedio de edad que no llegó a los 27 años.

¿Qué piensa del ajedrez cubano actual?

El futuro del ajedrez está garantizado en Cuba. La cantidad de jóvenes con fuerza en este juego ciencia es enorme y los casos más significativos son los de Lázaro Bruzón y Lenier Domínguez, quienes casi niños lograron el título de Gran Maestro.

Ahora bien, yo te aseguro que ellos no son los únicos. En este propio torneo estuvieron Frank de la Paz que, por cierto, consiguió su primera norma de Gran Maestro; Rodney Pérez, que ya fue campeón de Cuba en 1999; Aryam Abreu y Máikel Góngora, tunero, poseedores de los títulos de Maestro Internacional y de una norma en su camino hacia el máximo pergamino de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE).

A eso debemos agregar el intenso trabajo que se realiza en todas las provincias en las categorías inferiores, desde el pioneril hasta el juvenil, con resultado concretos, incluso en los torneos internacionales organizados por el Instituto Superior Latinoamericano de Ajedrez (ISLA).

En los próximos dos o tres años debe ocurrir un salto cualitativo grande en nuestro ajedrez por la gran fuerza de sus jóvenes exponentes y por los planes que tiene la Federación Nacional, encabezada ahora por Lázaro Fernández, en relación con una atención integral sistemática hacia cada uno de los jugadores.

¿Cuáles son sus planes futuros?

Bueno, en los últimos tiempos he tenido una gran intensidad en mi participación en diferentes torneos dentro y fuera de Cuba, por lo que necesito descansar un poco. Esa es la razón por la cual decidí plantearle a la Federación que me disculpara la ausencia al internacional Capablanca que comenzará el 4 de mayo y estaré en el Guillermito García, de Santa Clara, unos días después.

Por lo demás, mantener mi presencia en los diferentes torneos, prepararme para los compromisos internacionales y continuar superándome, única manera de seguir, codo con codo, junto a estos jóvenes que, como Bruzón y Lenier, nos obligan a ser mejores cada día.

Reynaldo Vera es un ejemplo de sencillez y de entrega al deporte que tanto ama.

Periódico 26. http://www.periodico26.cu/


 
 

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